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El nuevo Ariane 5 se perdió por un fallo en la refrigeración del motor

ESA y Arianespace esperan reanudar los vuelos dentro de seis meses

Un fallo en el sistema de refrigeración del motor Vulcain 2 -el principal- fue la causa más probable de la pérdida del cohete Ariane 5 en el vuelo inaugural de su versión más potente, que hubo de ser destruida al salirse de la trayectoria prevista, el pasado 11 de diciembre. Así lo estima la comisión investigadora del accidente, en el que también se perdieron los dos satélites que iban a ser puestos en órbita. El motor Vulcain -alimentado con oxígeno e hidrógeno líquidos- fue modificado para aumentar su potencia en esta versión.

La sociedad Arianespace, operadora del cohete, que desarrolla la Agencia Europea del Espacio (ESA), confía en que seis meses basten para rectificar lo que no funcionó y salvar así el programa del Ariane 5 10 toneladas (capaz de situar esa carga en órbita) y, por ende, el porvenir del lanzador europeo.

Enfrentado a la competencia de los cohetes Atlas 5 y Delta 4 estadounidenses, ensayados ya con éxito en sus versiones básicas, menos potentes que el Ariane 5 10 toneladas, los operadores del cohete europeo valoran positivamente que la comisión investigadora no haya encontrado fallos en la versión original del motor Vulcain, limitando el problema a las modificaciones aportadas a este último para hacerlo más potente, con el resultado de que se vio sometido a condiciones térmicas no advertidas durante las pruebas efectuadas en tierra. Entre estas modificaciones está la del sistema de refrigeración de la tobera del motor, formado por 288 tubos en vez de los 456 anteriores.

En estos ensayos no se pueden prever las necesidades adicionales de energía que precisará el motor en el vuelo real y que se revelaron superiores a lo previsto, según explicó Wolfgang Koschel, el científico alemán que ha presidido la comisión investigadora del accidente. "El problema es que no existe ningún banco de ensayo en el mundo para probar un motor de esta clase en tierra, en condiciones de vacío", aseguró Koschel.

"El fracaso que hemos sufrido no tiene impacto sobre la versión básica del Ariane 5, que continuará con su calendario como estaba previsto", aseguró ayer Jean-Yves Le Gall, el director general de la empresa Arianespace.

No obstante, los expertos recomiendan una verificación completa, lo cual plantea la interrogante de si se lanzará o no en este mes de enero a bordo de un Ariane 5 básico la sonda europea Rosetta, una ambiciosa misión de 1.000 millones de euros, cuyo objetivo es un viaje de ocho años para encontrarse con un cometa y estudiarlo a fondo. El lanzamiento estaba previsto para el próximo día 12, pero la decisión ha sido aplazada hasta el 14, de común acuerdo entre Arianespace y la ESA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de enero de 2003