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Castro explica su ausencia pública por la picadura de un insecto

El líder cubano admite en una carta pública que guarda reposo desde hace una semana

El presidente de Cuba, Fidel Castro, de 76 años, explicó en detalle en una carta dirigida al pueblo cubano cómo una picadura de insecto le ha provocado una linfangitis en su pierna izquierda, para la que, dijo, "el reposo era la única terapia", lo que le ha mantenido alejado de sus actividades públicas desde hace más de una semana. La carta fue divulgada el pasado miércoles profusamente por todos los medios de comunicación oficiales de la isla.

Desde la semana pasada, el líder cubano, que la semana que viene cumplirá 44 años en el poder, no aparece en ningún acto público, y por primera vez en 25 años no asistió a una sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) celebrada el pasado sábado, a la que comunicó que una lesión en su pierna izquierda le imponía el "terrible castigo" de mantener reposo por varios días. En su lugar, presidió la sesión parlamentaria su hermano Raúl Castro, de 71 años, vicepresidente primero y ministro de Defensa, segundo hombre en la jerarquía política del país, a quien públicamente ha declarado como su eventual sucesor.

Bajo el titular Crónica de un reposo, en el texto de la carta destacada en las portadas de los diarios oficiales Granma y Juventud rebelde, Castro explica en detalle los motivos que le han obligado a ausentarse de la vida pública, pero advierte de que se encuentra "bien y más optimista que nunca sobre el futuro de la Revolución".

Recuerda como "ridículo e inoportuno" el hecho que le "sacó de circulación" y que el pasado lunes 16 por la noche descubrió un cierto malestar en la parte exterior de su pierna izquierda, "más o menos en la zona media entre la rodilla y el tobillo". "Al parecer alguna hormiga, mosquito o cualquier otro insecto me había picado en ese punto".

La salud de Castro ha sido una fuente de especulación durante décadas. En ese tiempo han circulado rumores que incluían un cáncer de próstata, problemas coronarios, infartos o la enfermedad de Parkinson.

En su carta, el presidente cubano explica que inicialmente los médicos le prescribieron tres o cuatro días de reposo en la cama que más tarde se extendió a una semana. A renglón seguido, Castro asegura que la lesión "convertida finalmente en un comienzo de linfangitis", ha sido reducida "a casi cero" gracias al reposo y a los medicamentos. No obstante, admite que "falta muy poco para disponer de nuevo totalmente" de la pierna izquierda.

El jefe del Estado cubano también bromea en su carta sobre su dolencia y escribe: "Era un deber proteger mi querida pierna izquierda. Con ella practiqué muchos deportes, jugué incluso fútbol, corrí en las pistas deportivas, salté, nadé, escalé montañas, recorrí miles de kilómetros en la Sierra Maestra; me moví con los soldados en el Escambray y en Girón, y participé en las Marchas del Pueblo Combatiente. Fue mi pierna guía en la política. Nunca me falló. No podía yo traicionarla ahora".

"Nunca más volveré a rascarme"

Fidel Castro explica, en una carta de dos folios de extensión y titulada Crónica de un reposo, el alcance de su dolencia. Sigue un amplio resumen de la carta: - Malestar en la pierna izquierda. "El lunes 16 de diciembre descubro en horas de la noche cierto malestar en la parte exterior de la pierna izquierda, que se ubicaba más o menos en la zona media entre la rodilla y el tobillo. La observo rojiza, con calor, acompañado de cierto dolor. Al parecer alguna hormiga, mosquito o cualquier otro insecto me había picado en ese punto. Me parecía recordar que por la mañana estuve rascándome parte de la pierna. Inconscientemente, me había ocasionado una pequeña lesión en la piel. (...) Esa noche se me recomienda fomentos fríos de suero fisiológico y colocar la pierna de forma horizontal. No estar de pie". - Celulitis, primer diagnóstico. "Cumplo con rigor las instrucciones los días 17 y 18. Me preocupaba especialmente una actividad comprometida para la noche de este último día con los representantes diplomáticos en nuestro país. No podía faltar y decidí asistir. Por la madrugada del día 19 (...) observé mayor inflamación y enrojecimiento en la pierna afectada. Las molestias se incrementaban. El problema fue inicialmente calificado de celulitis. Había que evitar su evolución hacia linfangitis". - Fin de un récord. "Tenía el gran dilema de la asamblea: mi olímpico récord de asistencia, tal vez una marca mundial, estaba en riesgo de interrumpirse. ¿Rompía o no rompía otra vez la disciplina? Lo peor de todo fue que supe que antes de los antibióticos y otros medicamentos modernos, el reposo era la única terapia". - Enemigo de los mosquitos. "No se sabe lo que he aprendido en estos días sobre celulitis, linfangitis, antibióticos, fomentos, etcétera. Me he vuelto más enemigo de los mosquitos y otros insectos dañinos. He jurado que nunca más volveré a rascarme de una picada". - Más tiempo para leer. "Nadie piense sin embargo que he perdido tiempo. (...) Me he ocupado de más asuntos que los que atiendo normalmente. He dispuesto de más tiempo para leer, incluso para dormir una o dos horas más de lo habitual. (...) ¡No se sabe lo que vale un buen reposo!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de diciembre de 2002

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