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La actuación de la Administración | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

Matas asegura que la protección del medio ambiente obliga a recoger el fuel con las manos

El ministro dice en el Congreso que sólo hay dos playas "completamente afectadas"

Las máquinas no son necesarias para arrancar el fuel de las playas asfaltadas por el vertido del petrolero Prestige. "La experiencia en este tipo de catástrofes indica que sólo puede hacerse de forma manual", afirmó ayer Jaume Matas, para defenderse de las acusaciones de falta de medios y deficiente coordinación que le lanzaron en el Congreso de los Diputados el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y el PSOE. El ministro de Medio Ambiente aseguró que las competencias para recoger el fuel en el mar no pertenecen a su departamento, sino al Ministerio de Fomento, y que en las costas -terreno que sí le compete- sólo dos playas de la provincia de A Coruña se encuentran completamente impregnadas de chapapote.

Matas acudió ayer a la comisión de Medio Ambiente del Congreso para explicar, cuando se cumplían cuarenta días del naufragio del Prestige, el "extenso operativo", que, según él, ha adoptado su ministerio ante "la magnitud del desastre" provocado por el vertido del petrolero. El ministro se limitó a hacer una radiografía del estado de las costas, de la cantidad de fuel recogido y del personal (voluntario o no) que trabaja en la limpieza de las playas.

Los que aportó denotaron cierto optimismo. De las 1.064 playas de todo el litoral atlántico y cantábrico susceptible de ser afectado por la marea negra, sólo ocho presentan problemas graves. Dos de ellas, la calita del Cabo Touriñán (Muxía, A Coruña) y la playa de Simprón (Carnota), se encuentran completamente anegadas por el engrudo. En otras cuatro playas de la Costa da Morte los grumos son abundantes, al igual que en dos de la isla de Ons (frente a la ría de Pontevedra, en el parque nacional de las Islas Atlánticas). Aún así, 516 playas están "parcialmente afectadas" y decenas de zonas rocosas o marismas necesitarán un trabajo especializado.

La alocución del ministro no gustó al BNG ni al PSOE, cuyos portavoces aprovecharon para atacar la pésima gestión con la que, según ellos, el Ejecutivo ha coordinado la catástrofe. "¿En qué ha mejorado la actuación del Gobierno?", preguntó a Matas Guillerme Vázquez, portavoz del BNG, que recordó que la limpieza de las playas se realiza "sin ningún medio mecánico" y que "hay zonas de costa en las que ni siquiera se ha comenzado a limpiar".

El portavoz nacionalista se interesó por la cesión a la Xunta de la coordinación del voluntariado, que pasará a manos de la consejera de Asuntos Sociales, Corina Porro. "¿Significa eso que el sistema de coordinación gestionado por el Ministerio de Medio Ambiente ha fracasado?", se preguntó.

El portavoz socialista, Víctor Morlán, fue más allá en las críticas contra la cesión de esa competencia al Gobierno gallego y preguntó al ministro si los roces de los voluntarios con la compañía pública Tragsa, a la que el ministerio encomendó el mando en las labores de limpieza, son "los que la han llevado a su marginación".

Ambos portavoces echaron de menos más y mejor información sobre los acuerdos a los que el ministerio ha llegado con empresas privadas para la cesión de maquinaria especializada y la eliminación del fuel recogido. Vázquez preguntó sin éxito por el coste de esos contratos. "¿Quién va a controlar a esas empresas? ¿Quién les explicará la forma en la que deben trabajar", añadió Morlán.

Matas justificó esos convenios porque, según dijo, "ya ha llegado la fase en la que es necesaria la maquinaria". "Se trata de una infraestructura especializada que el Gobierno no tiene y por eso la reclama de la sociedad civil", afirmó el ministro, que, sin embargo, no aclaró cómo le reclamaban la contraprestación que pagará el Estado. El ministro recordó que la recogida del fuel en las playas "tiene que hacerse de forma manual" porque "así lo aconseja la experiencia adquirida en catástrofes semejantes", como la del Erika o el Exxon Valdez. "Ya sabemos que es muy fatigosa", concedió Matas, "pero es la manera más respetuosa con el medio ambiente".

El ministro aseguró que el Gobierno se da un plazo de seis meses para retirar todos los residuos. Hasta el momento, indicó, se han recogido del litoral más de 19.000 toneladas de fuel (el comité científico que estudia el vertido estima que el Prestige dejó escapar 20.000 toneladas). Sin embargo, se negó a dar datos sobre su recogida en el mar por considerarlo competencia del Ministerio de Fomento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de diciembre de 2002