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LA OFENSIVA TERRORISTA

Dos etarras matan a un guardia civil que les abordó cuando iban a Madrid con un coche bomba

Un agente y un terrorista resultaron heridos en el tiroteo y el otro criminal fue detenido en San Sebastián

El guardia civil del puesto de Collado Villalba (Madrid) Antonio Molina Martín, de 27 años, fue asesinado ayer por dos etarras que le dispararon a bocajarro cuando se acercó para identificarles, ya que estaban en el interior de un Ford Scort detenido indebidamente en el lateral de la Nacional VI (Madrid-A Coruña), a 38 kilómetros de la capital. Juan Aguilar Osuna, compañero del guardia fallecido, logró repeler la agresión y, antes de recibir un balazo, dejó herido al terrorista Gotzon Aramburu Sudupe. El otro criminal, Jesús María Etxeberria Garaikoetxea, escapó tras secuestrar durante 20 minutos a una conductora. Sin embargo, fue detenido horas después en San Sebastián. Atrás había dejado un coche con más de 50 kilos de explosivo.

Los hechos ocurrieron sobre las 15.50 en la salida número 36 de la N-VI en dirección a Madrid. Los dos guardias civiles, destinados en Collado Villalba, sospecharon de un coche que estaba detenido en el carril de desaceleración y llevaba una matrícula demasiado antigua para el modelo. Cuando el agente Antonio Molina saludaba a los ocupantes del coche, recibió dos tiros a bocajarro (en el abdomen y una pierna), supuestamente disparados por Aramburu. El guardia cayó mal herido al suelo. "Oímos bastantes disparos y, cuando nos asomamos vimos un coche de la Guardia Civil con las luces encendidas y a un par de personas tiradas en el suelo", explicó Carlos Estévez, empleado de una gasolinera situada a 300 metros del tiroteo.

El compañero del guardia civil tiroteado sacó su arma reglamentaria y comenzó a disparar a los atacantes. Logró herir en el abdomen al supuesto etarra que asesinó a su compañero, pero, a su vez recibió un disparo en un brazo.

Un agente de paisano que circulaba por la zona con su mujer se detuvo para auxiliar a sus compañeros y acabar de reducir al etarra herido. Lo primero que hizo fue lanzar el siguiente mensaje por la emisora: "Urgente para cota [central]. Tiroteo en el kilómetro 38. Heridos". Los coches del instituto armado que estaban por la zona acudieron a toda velocidad. Se encontraron a sus compañeros tendidos en el suelo. Los facultativos de una UVI móvil del Summa intentaron reanimarle durante más de 20 minutos, pero las graves lesiones que sufría hicieron imposible su reanimación.

Secuestro de una mujer

En los primeros momentos de confusión, el otro etarra, Jesús María Etxeberría, salió corriendo a través de la carretera y se adentró en el municipio, donde a punta de pistola secuestró a la conductora de un Renault Clío azul claro. Tras obligar a la mujer a conducir durante unos 20 minutos, dejó que se marchara sin causarle daños a unos 30 kilómetros del lugar del crimen, pero en dirección a Segovia. El coche fue hallado en la calle de Pizarro, en Valladolid. Poco antes de las 22.30, el etarra fue detenido en San Sebastián en una operación conjunta de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía.

La Guardia Civil acordonó la carretera, comenzó a buscar huellas y recogió más de 10 casquillos en el lugar del tiroteo. Los investigadores descubrieron que las placas de matrícula, pertenecientes a un coche de Málaga, no correspondían con el Ford Escort que las llevaba, por lo que acordonaron la zona y la despejaron de curiosos y periodistas. Al lugar acudieron los técnicos en desactivación de explosivos del instituto armado. Los perros policía marcaron el coche, indicando que contenía explosivos. Los agentes ordenaron cortar el tráfico en ambos sentidos para revisar el coche

El corte de la autovía se produjo sobre las 18.00, pero el momento crítico se vivió a las 19.17, cuando los artificieros pusieron una pequeña carga de explosivo (cebo) para abrir el maletero. El cebo fue explosionado a distancia y de forma controlada, pero cuando una gran llamarada salía del coche, se escuchó una potentísima explosión. El fuego producido por el estallido de los más de 50 kilos de explosivos con que iba cargado el coche provocó llamas que superaban los 20 metros de altura. La onda expansiva lanzó el vehículo a más de 30 metros desde donde estaba parado.

El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, lamentó la muerte del guardia civil y recordó "la conducta heróica" del instituto armado, cuyos miembros, dijo, "son capaces de dar su vida por el servicio de España". El guardia civil estaba destinado al cuartel de Collado Villalba. Estaba soltero y había nacido en Melilla.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, alabó ayer en Washington tras conocer el atentado, el valor y la capacidad de sacrificio de la Guardia Civil que, dijo, evitó una vez más muchas muertes. "En primer lugar, quiero manifestar mi más profundo sentimiento y pesar a los familiares del agente que, cuando cumplía con su deber, ha sido asesinado por la banda terrorista".

"Las fuerzas de seguridad han prestado de nuevo un servicio extraordinario al abortar la caravana de la muerte y han evitado muchísimas víctimas", añadió. El presidente reiteró que el Gobierno mantiene "toda la determinación y la fuerza en la lucha contra el terrorismo" y que seguirá actuando y cooperando internacionalmente hasta que esa amenaza, "la mayor que enfrentamos", desaparezca definitivamente. "No puede haber lugar para la tibieza ni para equívocos", concluyó tras asegurar, refiriéndose a los terroristas, que "no escapará ninguno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de diciembre de 2002