La Haya no obligará a testificar a los reporteros de guerra

El reportero estadounidense Jonathan Randal, antiguo miembro del rotativo The Washington Post, sentó ayer un precedente legal al conseguir que la Sala de Apelación del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) le diera la razón relevándole de la obligación de testificar en el caso seguido contra Radoslav Brdjanin, ex viceprimer ministro serbobosnio acusado de genocidio en los Balcanes. Apoyado por una treintena de medios de comunicación internacionales, Randal había apelado en octubre pasado la decisión del TPIY de llamarle a declarar. Adujo para ello que los periodistas ponían en peligro sus fuentes, su credibilidad y, en casos extremos, hasta la vida si eran considerados testigos de una de las partes en un conflicto armado.

Los cinco jueces de apelación han compartido su opinión, si bien de forma limitada y sólo en el caso de los corresponsales de guerra. Según la sentencia, los tribunales que les convoquen en adelante tienen que asegurarse de que su testimonio "es de vital importancia para resolver un caso". También deben demostrar que únicamente su presencia revelará pruebas esenciales e imposibles de obtener por otros medios. Randal entrevistó a Brdjanin para The Washington Post en 1993.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de diciembre de 2002.

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