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Editorial:

Gasto astronómico

España va a pagar entre 14 y 18 millones de euros por un vuelo espacial de 10 días que realizará en abril o mayo próximo el astronauta Pedro Duque a la Estación Espacial Internacional (ISS) a bordo de una nave rusa. Dado que España invierte en investigación menos del 1% del PIB, la mitad que el conjunto de la UE, cabe preguntarse: ¿con qué criterios se ha decidido emprender este gasto? En España, como en los países que tienen sistemas de I+D modernos, el Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico sólo financia trabajos que superen positivamente una exhaustiva evaluación de comités científicos especializados, encargados de analizar la consistencia y oportunidad de cada propuesta. Otros proyectos, como las grandes instalaciones, son estudiados por comités específicos antes de ser aprobados ¿Se ha evaluado este vuelo con alguno de estos criterios?

El Ministerio de Ciencia y Tecnología, que se niega a revelar lo que va a costar el vuelo de Pedro Duque, justifica el viaje por los experimentos científicos que éste hará. Pero es que los viajes espaciales como el de Duque no están diseñados para hacer investigación. De hecho, el tercer miembro de la tripulación en la nave Soyuz será probablemente un turista. La ISS aún no está concluida, los medios científicos a bordo son limitadísimos y la misión fundamental de los astronautas sigue siendo allí la construcción y el mantenimiento de la base orbital.

¿De dónde van a salir los muchos millones de euros que España tendrá que pagar a Rusia por la plaza de su astronauta? Ciencia y Tecnología asegura que se pagará con parte de lo asignado para las actividades españolas en la Agencia Europea del Espacio (ESA), un dinero que se comprometió hace casi un año para pagar la contribución obligatoria anual del país (cifra innegociable) y para los programas industriales, que España suscribe voluntariamente con el fin de obtener contratos por igual valor para las empresas españolas del sector, ya que la ESA se rige por la ley del "justo retorno". El viaje de Duque, sin embargo, no comportará retorno alguno para la industria española, que verá reducido así su negocio en los próximos años. Los mayores retornos previsibles son las fotos a pie de cohete que se harán diversas autoridades con Pedro Duque en un año electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de diciembre de 2002