EL ENREDO
Columna
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Que dimita el 'Prestige'

1. Se ha montado un pollo repollo porque el martes antes de almorzar Manuel Fraga fue a gobernar pero no pudo gobernar porque tenía que cazar. Estos asuntos siempre plantean paradojas: quienes consideran imprescindible que Fraga esté en su despacho son los socialistas y el BNG. En cambio, a los del PP no les parece importante que Fraga se vaya de cacería dejando Galicia empantanada de petróleo. "En realidad Fraga no pinta nada", dicen los del PP. Bueno, ellos sabrán. El miércoles me enteré por el Abc de que Fraga se había ido de cacería por despecho con Mariano Rajoy, que le invadía competencias. "Pues si no me dejan limpiar la marea negra a mi manera, me voy a cazar a Toledo". A veces la política parece escrita por un poeta surrealista. (Dejémoslo en surrealista a secas). A mí ya me parecía que había discrepancias. Por ejemplo, mientras Francisco Álvarez Cascos hablaba de grave catástrofe, y se llevaba el barco de estrangis hacia Portugal, Mariano Rajoy le quitaba importancia. "No será para tanto", decía Rajoy, " a estas avecillas les damos con mistol y nos quedan como Michael Jackson". Otra cosa de Fraga: leí que a la cacería se había llevado a su conselleiro de Medio Ambiente. Lógico: para seguir la crisis de cerca. "¡A ver, conselleiro, señáleme el corzo y dígame cómo va lo del Prestige, por este orden e ipso-facto!". Y ahora, la pregunta del millón de dólares: ¿cuántas dimisiones hubiera pedido Aznar desde la oposición?

Al PP no le parece importante que Fraga se vaya de cacería dejando Galicia empantanada de petróleo. "En realidad Fraga no pinta nada"

2. De todas maneras, eso es el pasado. En el presente Aznar ha llamado a los socialistas carroñeros por criticar el despliegue de impericia gubernamental. El otro día escuché a uno del PP decir que Jesús Caldera era un irresponsable por criticar a un ministro tan sensible como el de Defensa. Supuse que querría decir a un ministerio que se ocupa de una materia tan sensible como Defensa, pero parecía que la irresponsabilidad fuera que Caldera hacía llorar a Trillo, que es muy sensible. "Presidente, mira lo que me dicen", llora Trillo, con el corazón partío. "Serán carroñeros", protesta Aznar, "criticar a un ministro tan sensible, que lee a Shakespeare".

3. Pero si un debate ha cruzado España de cabo a rabo ha sido el de Figo y el cochinillo: ¿está justificado arrojar cabezas de cochinillo a un futbolista cuando éste camina despacio hacia un córner? Interesante, interesante debate. Hace un mes apalearon a un segurata en el campo del Sevilla. Hace años hubo un muerto por bengala, no se puede decir que estemos esperando a que haya un muerto, porque ya lo hubo. Y hubo también una comisión ministerial, con mucho bombo, muchas apariciones televisivas, mucho telediario, mucha declaración, y la comisión fue de una eficacia demoledora: en un mes consiguió que desapareciera la violencia de los estadios. Claro que la comisión se organizó un mes antes de que acabara la liga, pero eso es un detalle menor. Yo creo que en el próximo mes de abril, poco antes de las elecciones, debería volver a formarse la comisión, que se dé un plazo de un mes para tomar medidas. Una vez más, planteo dos posibilidades. Una es angustiosa: que las autoridades nos tomen por tontos. La otra es más angustiosa aún: que realmente seamos tontos.

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