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Reportaje:'Harry Potter y la cámara secreta' | ESTRENOS

"Me gusta actuar, pero me interesa dirigir", dice Daniel Radcliffe

El actor protagonista de la saga asegura que su experiencia le ha hecho amar el cine

Es la hora del té en los estudios Leavesden y una quincena de niños-actores se atiborran de bollos en una carpa que les protege de las primeras tormentas de este tibio verano inglés. Es un alto en el rodaje y todos llevan consigo las orejeras que les tapaban los oídos para no ensordecer con los chillidos de los mandraques durante la clase de la profesora Sprout.

Realidad y ficción se confunden. La algarabía de hace un instante se ha transformado en silencio: ha entrado Daniel Radcliffe y los niños se han quedado mudos y embobados. Llevan meses viéndole a diario pero siguen confundiendo al actor y al personaje, a Daniel y a Harry. Hay admiración y respeto en sus miradas. Y disciplina: es evidente que tienen órdenes de no molestarle. "Daniel lleva la fama muy bien", asegura Chris Columbus, el director. "Apenas ha habido un par de incidentes, situaciones más que incidentes, como que la gente le haya reconocido en el cine y se haya tenido que ir. Quizá porque los chicos están aquí, lejos de la atmósfera de Hollywood".

"Mis amigos no me ven como Harry Potter, sino como Dan, alguien que está con ellos porque de verdad es amigo suyo", asegura Daniel Radcliffe. Es extraordinariamente educado y, aunque muy tímido, no parece intimidado por los periodistas. "La segunda película es un reto interpretativo mucho mayor que la primera", asegura con lenguaje de adulto este niño de 13 años. "Me gusta actuar. Quizá sea actor, pero también me interesa mucho la dirección. Esta experiencia me ha hecho amar el cine". Y le echa unos piropos a sus dos compañeros de cartel: "Emma es muy inteligente. Rupper es muy divertido. Somos muy amigos".

Emma Watson, 12 años, interpreta a la lista y aplicada Hermione Granger. "Al principio me ponía muy nerviosa", reconoce, pero enseguida aclara que "esta película es más fácil que la anterior". Parece lista y simpática. Y coqueta: "Muy buena pregunta", dice cruzando las piernas y echando el cuerpo atrás en la silla. "Hago mucho deporte, paso mucho tiempo con los amigos, me gusta hacer mis deberes", explica. "Me encantan los gatos; mi gato duerme conmigo cada noche".

"Nada ha cambiado con mis amigos; a veces vienen a verme al set", continúa. "Creo que actuar tiene que ser algo muy natural", dice, y asegura que no se aburre durante los largos rodajes. "No hay mucho tiempo para aburrirse cuando tienes que repetir lo mismo 20 veces". Agotado el tiempo de las preguntas, Emma se va de la carpa sin molestarse en dirigir la mirada a los niños, que siguen cebándose a pasteles y tazones de té en disciplinado silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de noviembre de 2002