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Los inspectores de la ONU comienzan a trabajar con la colaboración iraquí

Dos equipos de Naciones Unidas visitan sin problemas dos centros militares cerca de Bagdad

Tras un paréntesis de cuatro años, los inspectores de la ONU reanudaron ayer la búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak. Dos equipos de especialistas de Naciones Unidas examinaron sendas instalaciones militares en las afueras de Bagdad y se mostraron satisfechos por la cooperación de las autoridades iraquíes. "Tuvimos acceso a lo que queríamos ver", afirmó Jacques Baute, de la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA). "La guerra no es inevitable", dijo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, tras comentar que el trabajo de los inspectores comenzó "bastante bien".

"Pudimos desarrollar nuestras actividades tal y como las habíamos planeado", declaró el jefe del equipo de la Comisión de Investigación, Vigilancia y Verificación de la ONU (Unmovic), Dimitri Perricos, a un grupo de periodistas. "Ustedes han sido testigos de la inmediatez del acceso [a las instalaciones iraquíes], y ésa es una buena señal, consecuente con el compromiso expresado previamente" por las autoridades de Bagdad.

Jacques Baute, de la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA), dirigió el otro grupo de inspectores. "Nuestro equipo fue capaz de hacer su trabajo de inspección como estaba previsto con la cooperación de la parte iraquí y tuvimos acceso a lo que queríamos ver", dijo. "Esperamos que este grado de cooperación se repita en los próximos días y sea un ejemplo para el futuro", agregó.

Los dos equipos abandonaron su cuartel general del hotel Canal a las ocho y media de la mañana, hora local. El grupo de la OIEA, con Jacques Baute al frente, se dirigió hacia una instalación militar para la fabricación de cemento y equipos petrolíferos llamada Tahadi (Desafío), situada en el barrio de Al Rashad, al noreste de Bagdad. El equipo de Unmovic, dirigido por Perricos, visitó una fábrica de grafito en Al Amariyah, 40 kilómetros al suroeste de Bagdad.

Los desplazamientos de los inspectores provocaron el caos en el tráfico de Bagdad. En su recorrido por las calles de la capital, los vehículos de la ONU fueron escoltados por la policía y perseguidos por numerosos periodistas. Para mayor confusión, las alarmas antiaéreas se dispararon, al parecer, por la presencia de aviones de combate norteamericanos y británicos que sobervolaban la capital iraquí, extremo desmentido desde Washington.

Las dos instalaciones visitadas ayer por los inspectores ya fueron examinadas en la década de los noventa, antes de que los expertos de la ONU abandonasen Irak ante la falta de cooperación. "En Tahadi hemos notado algún cambio respecto a las inspecciones pasadas. Una parte de los aparatos han sido destruidos, mientras que otra fue arrancada por los iraquíes" explicó Baute a su regreso a Bagdad.

En la misma fábrica, el director, Haiza Mahmud, explicó a los periodistas que la llegada de los inspectores fue una sorpresa, pero que todos los empleados "colaboraron al máximo con los expertos, a los que no hemos ocultado nada".

El resultado de los trabajos de los inspectores podría determinar si EE UU lanza o no su anunciada ofensiva contra Irak. Las inspecciones fueron autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 1441, adoptada a principios de noviembre, que insta a Irak a desmantelar su arsenal de armas de destrucción masiva si no quiere afrontar "graves consecuencias".

Una vez iniciadas las inspecciones, los expertos de la Unmovic y la OIEA tienen 60 días para enregar un informe al Consejo de Seguridad, que deberá estar entregado antes del 26 de enero. Antes, el 8 de diciembre, Bagdad se ha comprometido a presentar un informe completo sobre sus arsenales.

El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, declaró que la misión de los inspectores comenzó "bastante bien". "La guerra no es inevitable", declaró a la emisora de radio France 1. "Si Irak coopera de forma plena con los inspectores, la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU deben aceptar los resultados".

El Gobierno de Rusia expresó también su satisfacción por la reanudación de los trabajos de los inspectores y expresó su esperanza de que en julio de 2003 puedan suspenderse las sanciones internacionales que pesan sobre Bagdad. "Moscú cree que las autoridades iraquíes confirmarán su disposición a una cooperación constructiva con las Naciones Unidas", dijo Alexandr Yakovenko, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.

Los inspectores de la ONU contarán en su trabajo con los medios más avanzados de análisis y detección de armas. Entre otros aparatos a su disposición figuran:

- Satélites espía capaces de fotografiar instalaciones con gran detalle.

- Radares que detectan materiales enterrados hasta 30 metros de profundidad.

- Un analizador capaz de detectar ántrax (carbunco) en 15 minutos.

- Un detector capaz de detectar materiales de uso nuclear.

- Cámaras digitales que filman las instalaciones antes y después de las inspecciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de noviembre de 2002