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Reportaje:

Un viaje por el túnel del tiempo

Alumnos de un colegio de Sevilla hacen una reconstrucción virtual de la ciudad de Itálica

Los edificios públicos y las casas de Itálica ya no son un misterio. La antigua ciudad hispanorromana de la Bética fundada en el año 206 a. de C. y que corresponde a la actual Santiponce (Sevilla) ha perdido muchos de sus enigmas. Uno puede entrar en sus edificios y conocer los lugares donde aquellos súbditos hispanos del imperio romano mataban su ocio, ventilaban sus negocios, se intercambiaban confidencias y trivialidades o se relajaban de las preocupaciones. Alumnos del Colegio de San Francisco de Paula de Sevilla han reconstruido virtualmente las ruinas de una ciudad que fue cuna de emperadores como Trajano, que llevó al imperio a su máxima extensión tras la conquista de la Dacia (Rumania), o Adriano, cuyos textos filosóficos son hoy devorados por lectores de todo el mundo y al que Marguerite Yourcenar convirtió en protagonista de una de las novelas más célebres del siglo XX.

El proyecto Itálica Virtual, que cuenta con el patrocinio de la Consejería de Cultura (ha aportado 100.000 euros), se expondrá en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, a principios de 2003. La muestra, que se abrirá en el Departamento de Antigüedades Griegas y Romanas del museo, durará tres meses, periodo en el que se celebrarán conferencias dictadas por expertos en Itálica. El proyecto nació hace seis años a partir de una iniciativa de la Unión Europea.

Alfredo Grande, profesor de tecnología del colegio, ha coordinado esta iniciativa, en la que han participado 72 alumnos, 16 arqueólogos, los ex directores del Conjunto Arqueológico de Itálica José María Rodríguez Hidalgo y José María Luzón Nogué y la actual directora Marisol Gil de los Reyes.

Para llevar adelante este trabajo se han utilizado programas informáticos avanzados, como el AutoCAD, gracias al cual los alumnos han digitalizado en dos dimensiones los mosaicos de las casas de Itálica para, posteriormente, pintarlos con acuarelas y teselarlos (las teselas son las piezas que constituyen un mosaico). Otro de los programas usados ha sido el 3D Studio Max, que ha permitido perfilar la realidad virtual. Con el programa Adobe Photoshop se han incorporado todos los colores y texturas, junto a 1.520 archivos gráficos y más de 600 dibujos.

"Elegimos Itálica porque era lo que tenía una calidad de evocación grande. El contexto épico de Roma era muy bueno para los chavales", señala el profesor. Grande, que es licenciado en Bellas Artes en la especialidad de Conservación y Restauración de Obras de Arte, señala que el objetivo principal del proyecto consistía en "levantar virtualmente un edificio cuya lectura estuviera total o parcialmente perdida por su historia material".

"A partir de ese objetivo nos animamos a hacer un proyecto europeo y, además, con este proyecto inaugurábamos el área de tecnología", dice el profesor. Grande insiste en el carácter "pedagógico" de la tarea. "Esto es un colegio; esto no es Silicon Valley. Primero empezamos por una casita: la casa del Planetario. Luego fueron dos casas. Y, más tarde, tres. Después, una zona concreta de la ciudad. Al final, en una exaltación jocosa, dijimos: 'vamos a hacer la ciudad completa: una reconstrucción de la ampliación adrianea del siglo II", relata. Y el resultado está ahí.

El proyecto ha propiciado la reconstrucción de ocho edificios de las más variadas características. "Se trataba de sobrevolar la ciudad y entrar en ocho edificios. Están reconstruidos hasta el último detalle", explica Grande. "Hay un edificio de función civil o pública: las termas de Adriano. Otro de función defensiva: las murallas y las puertas. Un edificio semipúblico: el Collegium de la Exedra. Se trata de una especie de club de deportes, con biblioteca, comedores... Era un centro de reunión social. Hay también un edificio religioso: el templo de Trajano. Otro lúdico: el anfiteatro. Y, finalmente, hay edificios domésticos: la casa de los Pájaros; la casa del Planetario, llamada así porque casi todos sus mosaicos tienen referencias astrales, y la casa de Hilas, en la que uno de los mosaicos representa el rapto de este personaje mitológico", detalla el coordinador del proyecto. Además, se han reconstruido 80 habitaciones de Itálica con su mobiliario y dotadas de efectos de luz, agua y fuego.

Bella y perfecta, pero insostenible

Alfredo Grande, el coordinador del proyecto Itálica Virtual, está acompañado de uno de los artífices de esta iniciativa, David Fernández, de 17 años, un alumno de segundo de bachillerato que se embarcó en la labor "hace cuatro años" y que asiente a las palabras del profesor.Grande insiste en que los chavales han llevado adelante esta tarea por el mero placer de cumplir un objetivo y de recrearse luego con una obra bien hecha. Nada más ajeno a la búsqueda de una calificación que brille entre las notas. "Es un trabajo hecho fuera de clase. Resucitamos la imagen romántica donde el chaval se interesa por aprender sin la recompensa de la nota, sino simplemente por la satisfacción del trabajo bien hecho", explica el coordinador del proyecto."Los alumnos han trabajado aquí en Navidades, verano, fines de semana, puentes... Incluso a veces ha habido que negociarlo con los padres", dice Grande, mientras David Fernández avala con una sonrisa de paciencia las palabras del profesor."Tras una obra como ésta hay mucho trabajo: campañas de mediciones exhaustivas, levantamientos, tratamientos que están en la sombra... La Itálica que hemos conseguido es una Itálica de consenso", añade Grande. "La hemos situado en el siglo II. Itálica era una ciudad con un núcleo urbano mínimo y una gran ampliación desproporcionada. Había 16.000 habitantes... ¡Y tenían un anfiteatro para 25.000 personas! Era un despropósito", comenta Grande."Itálica es una ciudad que nace como sitio de retiro de los enfermos y mutilados de la II Guerra Púnica. Luego se desarrolla. El caserío de Santiponce coincide con la parte antigua de la ciudad", indica el profesor."En el siglo II se produce la ampliación adrianea. Se inventan la ampliación, donde reside poca gente y está compuesta por palacios. ¿Por qué ocurre en Itálica y no en Emerita Augusta (Mérida), Tarraco (Tarragona) o Corduba (Córdoba)? Desde mi punto de vista ocurre porque Itálica ha sido sede natal de los emperadores Trajano y Adriano y, por ello, se destina gran parte del dinero público a glorificar su memoria", arguye el coordinador del proyecto."En Itálica hay calles anchísimas que sólo se dan en ciudades del oriente helénico como Pérgamo o Afrodisia", indica. "Itálica era una ciudad de altísimo standing. En Hispania no hay otra ciudad igual que Itálica. Era una ciudad muy bella y perfecta, pero no era sostenible", resume Grande.A partir de finales del siglo III y principios del siglo IV la ciudad empieza a decaer. "Muchos capiteles del templo de Trajano están sin tallar. La portada trasera del anfiteatro está sin tallar. Nunca les dio tiempo a terminar la ciudad", concluye el profesor. La invasión de los bárbaros supuso el golpe de gracia para Itálica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de noviembre de 2002

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