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CLÁSICOS DEL SIGLO XX: UNA INVITACIÓN A LA LECTURA

'El maestro y Margarita', de Mijaíl Bulgákov

EL PAÍS publica la unánimemente considerada obra maestra del censurado escritor soviético

Pocas dudas caben sobre la calidad de El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, que mañana ofrecerá EL PAÍS a sus lectores por tres euros, pues todos los críticos literarios coinciden con infrecuente unanimidad en afirmar que es su obra maestra. Lamentablemente, el autor no pudo recrearse en los elogios, pues la novela estuvo prohibida en su país, la Unión Soviética, hasta 1966, es decir, 26 años después de su muerte, en 1940. También es cierto que si nos atenemos a los avatares que sufrió en vida en La patria de la electricidad, por utilizar un título de uno de sus relatos cortos, la prohibición de su obra maestra es probablemente una más de las múltiples dificultades que le impuso el régimen soviético. Su ironía y la carga satírica que encerraban sus textos tuvieron una gran aceptación popular, inversamente proporcional a la que encontraba en la nomenklatura soviética. Muerto Lenin en 1924 y con Stalin y el estalinismo en el poder, la carrera literaria pública de Bulgákov encontró en la censura su hábitat, lo que no modificó el que el novelista y dramaturgo prosiguiera la defensa de sus convicciones o rebajara sus críticas a las nuevas costumbres sociales. El autor de La guardia blanca (1925) o Morfina (1927), entre otras obras, escribió una carta al todopoderoso Stalin, en la que le explicaba que: "El escritor que afirme y trate de probar que puede seguir escribiendo en donde no existe la libertad de creación es como el pez que declarara públicamente no necesitar del agua para seguir existiendo". Murió en Moscú, a los 49 años.

El camarada ministro

A partir de 1928, Bulgákov fue víctima de una campaña orquestada contra él por Anatoli Lunacharski, entonces ministro de Cultura de la Unión Soviética. Ese mismo año Bulgákov comenzó a escribir El maestro y Margarita. La novela puede leerse como una burla contra su enemigo y la gente que lo rodeaba. El personaje del maestro fue bautizado primero como Fausto, lo que se ha interpretado como una referencia al más famoso de los dramas "revolucionarios" escritos por el ministro: Fausto y la ciudad. Más aún: Fausto pactó con el diablo y Gorki se unió a los comunistas. La propaganda soviética no tardó en adjudicar a Gorki el título de 'maestro'. Otro de los personajes de la novela de Bulgákov, el crítico Latunski, comparte rasgos con Lunacharski, quien sería nombrado embajador en España en el año 1933.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de noviembre de 2002

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