El ISBN registra el valenciano y catalán como idiomas distintos

El principal registro bibliográfico español aduce razones legales

Catalán y valenciano son lenguas distintas para la Agencia Española del ISBN y la Biblioteca Nacional, contraviniendo de esta forma el parecer de todas las instancias académicas y filológicas y del código internacional bibliográfico. Dependiente del ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el ISBN gestiona una base de datos que incluye todos los libros editados en España desde 1972, a los que otorga un código de diez dígitos que identifica a cada uno de ellos entre los publicados en todos los países adscritos al sistema. El director de la Biblioteca Nacional es el escritor catalán Lluís Racionero.

La Agencia Española del ISBN (International Standard Book Number) es una herramienta utilísima a la que cualquier ciudadano puede acceder gratuitamente a través de Internet (www.mcu.es/bases/spa/isbn/ISBN.html). Las posibilidades de búsqueda son numerosas: autores, títulos, editoriales, libros disponibles y agotados, precios, traductores, fechas de publicación, etcétera. Y entre esas posibilidades está la del idioma o idiomas en que ha sido editado cada título.

El listado de idiomas susceptibles de ser utilizados en la búsqueda está encabezado por las lenguas que son oficiales o gozan de algún tipo de protección en España. Sorprende la coexistencia en esta relación de los términos "español" y "castellano". Pero una simple comprobación permite constatar que los dos términos son considerados sinónimos. Un ejemplo: si se busca el número de libros de Claudio Magris publicados en "español" se obtienen 11 entradas, las mismas -y en el mismo orden- que aparecen si se consultan los títulos del mencionado autor editados en "castellano".

No ocurre lo mismo con el "catalán" y el "valenciano". En el primer caso, el ISBN informa que Magris ha publicado tres títulos y ninguno en el segundo. La presencia en el ISNB del valenciano como idioma distinto del catalán no obedece a criterios técnicos o lingüísticos sino a razones estrictamente "legales", según afirma la directora de la agencia, Pilar Gómez, en una escueta declaración realizada por escrito a este diario: "El valenciano está reconocido por la Constitución". Este hecho constituye, en opinión de Gómez, un "motivo obligado" para la inclusión del valenciano en el ISBN. "No es motivo técnico, es legal", abunda la directora de la agencia en su respuesta, también por escrito, a la consulta sobre el particular realizada por un grupo de bibliotecarios. "De hecho", añade, "antes de la proclamación de la Constitución, [en la agencia) no se reconocía el valenciano".

La decisión de optar por el catalán o el valenciano, a la hora de inscribir un libro en el ISBN, corresponde al editor, lo que de alguna forma revela su adscripción a un determinado signo político. Ese es el caso, por ejemplo, de la Generalitat valenciana, que hasta finales del pasado mes de octubre había editado 5.237 títulos, de los cuales 584 habían sido inscritos en el registro del ISBN como escritos en "catalán" y otros 960 en "valenciano".

Cambio político

Un análisis más detallado revela que en los años que estuvo presidida por el socialista Joan Lerma -entre 1982 y 1995-, la mencionada institución autonómica publicó 3.177 libros, de los que 566 (el 17,82%) lo fueron en "valenciano" y 261 (8,22%) en "catalán". En el periodo siguiente (1995-2202), bajo la presidencia de los populares Eduardo Zaplana primero y de José Luis Olivas en la actualidad, la misma institución ha editado otros 2.354 títulos; de ellos, 673 (28,59%) inscritos bajo el epígrafe "valenciano" y sólo 14 (0,59%) en "catalán". El apoyo o cuando menos la comprensión del PP hacia al llamado secesionismo lingüístico encuentra en la evidencia de estas cifras su más cruda e inobjetable expresión.

Exacta en principio, no hay que descartar la existencia de graves errores en la información ofrecida por el ISBN, aunque últimamente haya experimentado una importante mejora, según se afirma en el mundo editorial. Esa supuesta mejora no ha evitado, en cualquier caso, la presencia de errores de proporciones más que generosas en el registro bibliográfico. Véase sino, a modo de ejemplo, qué dice el ISBN cuando se le interroga sobre los libros publicados en castellano por Quim Monzó. El resultado de la consulta arroja once registros, el primero de los cuales -código 84-7727-038-4- alude a un libro de Monzó titulado La magnitud de la tragedia. Hasta ahí, nada que objetar; esa novela de Monzó existe. Pero fue escrita en catalán y no en francés, como señala la ficha del ISBN, que tampoco acierta, lógicamente, cuando afirma que ese supuesto original francés fue traducido al castellano por el eminente medievalista Martí de Riquer.

De tan fantasmagórica edición se habrían realizado hasta 17 reimpresiones, lo que da idea de las ocasiones de las que ha dispuesto el ISBN -aprovechando la actualización de la ficha- para enmendar su error. Esa es la exacta magnitud de su tragedia.

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