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Un homenaje revive en la Generalitat el dolor y la esperanza del exilio de la Guerra Civil

Un grupo de 14 expatriados regresa a Cataluña para asistir a una semana llena de actos

Los caminos que tomó el exilio catalán posterior a la Guerra Civil fueron muy diversos: Argentina, México, Francia, Estados Unidos, Colombia y Uruguay. Muchos de quienes marcharon murieron; algunos regresaron a casa; otros empezaron nuevas vidas lejos. De estos últimos, 14 han sido invitados por el Gobierno de la Generalitat y el Parlament a participar en una semana llena de actos en que se les homenajeará y, por extensión, a los centenares de miles que cruzaron las fronteras en 1939. Un emocionado y abarrotado acto en la Generalitat sirvió ayer de preámbulo.

El homenaje al exilio, presidido por Jordi Pujol, comenzó con retraso. Eran tantos quienes querían acceder a la sala que se tuvieron que añadir sillas en el último momento y habilitar un espacio con una pantalla. Era un homenaje esperado por muchos, que coincide con el 25º aniversario del restablecimiento de la Generalitat.

Hablaron el historiador Josep Maria Ainaud de Lasarte, la escritora Teresa Pàmies, Montserrat Trueta, hija del doctor Josep Trueta, y el histórico militante de Esquerra Republicana Víctor Torres. Fue Ainaud quien subrayó que el exilio es 'un sufrimiento individual y colectivo', pero también, evocando las palabras de Pere Quart, 'una esperanza'. El que generó el final de la Guerra Civil, en todo caso, 'no ha sido estudiado todavía de una forma exhaustiva en todo lo que representó para Cataluña'.

Se ha escrito mucho sobre él. Como Pàmies, quien habló desde su experiencia de 32 años en el exilio y sobre lo que significó para las mujeres y los niños. La escritora recordó las andanzas de los miles de niños 'evacuados para protegerlos de los bombardeos, el hambre y los efectos de la guerra que ahora llaman colaterales'. También 'el movimiento internacional de solidaridad de entidades equivalentes a las ONG de hoy', que, dijo, merecen constar en el proceso de recuperación de la memoria histórica.

Más personales fueron las palabras de Trueta, quien habló del tiempo en que, con tan sólo cuatro años y al principio de la guerra, tuvo que separarse de su familia y de los meses que pasó con sus hermanas en un campo para niños huérfanos en el País Vasco francés en la inmediata posguerra y antes de reunirse con sus padres en el Reino Unido. Torres hizo un breve repaso sobre la supervivencia de las instituciones catalanas en el exilio, con Josep Irla y Josep Tarradellas al frente. El restablecimiento de la Generalitat, señaló Pujol, 'simboliza que el sufrimiento del exilio valió la pena'.

El homenaje al exilio, organizado por el Gobierno de la Generalitat y el Parlament de Catalunya con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, se prolongará durante una semana y se difundirá por distintos puntos de Cataluña y Francia. Esta noche se entregará a los representantes de ese colectivo el Premio Batista i Roca del Instituto de Proyección Exterior de la Cultura Catalana. El sábado, la expedición se trasladará hasta Argelers, en el sur de Francia, donde se estableció la mayoría de refugiados catalanes en los primeros tiempos. En La Jonquera se presentará el proyecto del Museo del Exilio. El lunes, en Lleida, se celebrará un acto altamente simbólico: la entrega del doctorado honoris causa al exilio por parte de la Universidad de Lleida.

El día 12, en Corbera d'Ebre, se recordarán las escenas de la batalla del Ebro. El acto siguiente se celebrará en el Museo de Historia de Cataluña, en Barcelona. Será una mesa redonda en la que participarán los historiadores Francesc Vilanova, Joan Vilarroya y Albert Manent.

El acto culminante del homenaje, en el que se leerá una declaración institucional en una sesión plenaria en la que intervendrán todos los grupos políticos, se celebrará en el Parlament el próximo jueves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de noviembre de 2002