Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los judíos sefardíes piden la nacionalidad española

Quinientos años después de que sus antepasados fueran expulsados de Sefarad (España en hebreo), el presidente de la Federación Sefardí Mundial, Nessim Gaon, pidió ayer al Gobierno español y a los ciudadanos del país que les reconozcan la nacionalidad española como un acto de justicia hacia estas personas que, pese al tiempo transcurrido, conservan la lengua como el bien más preciado y consideran este país su segunda patria. Gaon realizó estas declaraciones en la inauguración del Congreso Mundial Sefarad 2002, que se celebra hasta el próximo jueves en Barcelona.

Nessim Gaon propone a las instituciones la creación de un fondo 'de monto sustancial' para crear escuelas donde se enseñe la lengua de Cervantes en los distintos lugares donde residen comunidades sefardíes, con el fin de impedir que llegue a olvidarse. Se estima que residen en España unos 15.000 ciudadanos judíos, una parte importante de los cuales son sefardíes. En los cinco continentes se calcula que viven unos 4,5 millones de sefardíes.

Pese a no tener confirmación de algunos de ellos, los organizadores hicieron constar en el programa la presencia de personalidades como el presidente del Gobierno, José María Aznar; la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, y el alcalde de Barcelona, Joan Clos, entre otros. La decepción por las expectativas despertadas, que al menos en la primera jornada quedaron lejos de cumplirse, no resta sin embargo valor simbólico al encuentro con una tierra y un tiempo de convivencia que contrasta con la realidad de Israel.

A las propuestas lanzadas por los organizadores de desarrollar proyectos de colaboración entre Israel y España, el consejero de Hacienda de la Generalitat, Francesc Homs, contestó tajante: 'Toda estrategia económica requiere como condición necesaria la paz entre los pueblos'. A su vez, la concejal Katy Carreras-Moysi, en representación del Ayuntamiento de Barcelona, acogió de buen grado la petición de ubicar en la capital catalana la sede de la Fundación Sefardí, dentro del proyecto de impulsar el antiguo barrio judío.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de octubre de 2002