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ACOSO A IRAK

La Cámara de Representantes obliga a Bush a agotar todas las vías antes de atacar Irak

Republicanos y demócratas permiten al presidente el uso de la fuerza contra Sadam

George W. Bush cedió ayer ante la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, y pactó un borrador de resolución sobre Irak que no le dejaba las manos tan libres como deseaba. El líder demócrata en la cámara, Dick Gephardt, definió así el espíritu del acuerdo: 'Vía diplomática si podemos, vía militar si debemos'. El presidente tendrá que apurar todas las opciones diplomáticas, cooperar con la ONU, informar de sus planes al Congreso y limitar a territorio iraquí cualquier operación bélica. El preacuerdo, que se votará la semana próxima, refleja los apuros de la Casa Blanca.

Bush corre contra el reloj. Quiere una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, quiere que antes de que se establezcan nuevas reglas para la inspección de armamento las dos cámaras del Congreso respalden su agresividad contra Sadam Husein, y le conviene mucho lograr sus objetivos antes de que, en dos semanas, los inspectores de Hans Blix regresen a Bagdad, tal y como acordaron el martes en Viena con una delegación iraquí. Encajonado en un plazo tan breve, no le queda más remedio que hacer concesiones a la oposición demócrata y, muy probablemente, a los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

El primer paso atrás se escenificó durante un desayuno en la Casa Blanca. El presidente invitó a los líderes republicanos y demócratas de ambas cámaras y renunció a su exigencia de 'manos libres' respecto a Irak. El texto que el Gobierno había enviado dos semanas atrás como base para los debates parlamentarios se dejó de lado. Casi todas las condiciones planteadas por los demócratas fueron aceptadas y el líder de la oposición en la Cámara de Representantes se dio por satisfecho. Horas después comenzaron los debates en comisión y se daba por seguro que la semana próxima, tras un par de sesiones plenarias, la Cámara de Representantes iba a respaldar muy mayoritariamente una resolución de consenso sobre el uso de la fuerza contra Sadam Husein.

Las cosas estaban menos claras en el Senado, donde los demócratas disponen de mayoría, pero el jefe de filas de la oposición, Tom Daschle, calificó de 'productivo' el desayuno y anticipó que, al final del proceso, la Casa Blanca obtendría el respaldo de la Cámara alta.

Los puntos básicos de la resolución pactada entre la Casa Blanca y la Cámara de Representantes eran los siguientes:

  • La Cámara apoya la voluntad del presidente de conseguir una nueva resolución de la ONU y reanudar las inspecciones bajo directrices mucho más estrictas.

  • Cualquier acción bélica se circunscribe a Irak (no a toda la región, como quería Bush) y deberá atenerse a las directrices de la ONU.

  • La presidencia se compromete a no detraer recursos de la guerra contra Al Qaeda.

  • El presidente tendrá que explicar ante el Congreso, antes de lanzar un ataque, por qué han fallado las vías diplomáticas.

  • El presidente comparecerá ante el Congreso al menos cada dos meses para detallar sus planes militares y sus proyectos para la pacificación y reconstrucción institucional de Irak.

En su conclusión, el borrador negociado establece lo siguiente: se autoriza al presidente 'el uso de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos como determine necesario y adecuado, para 1) defender los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos frente a la continua amenaza planteada por Irak, y 2) forzar el cumplimiento de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU relacionadas con Irak'.

En una breve ceremonia en los jardines de la Casa Blanca, Bush efectuó un breve parlamento en el que lo calificó de 'compromiso histórico', prometió mantener la 'unidad nacional' durante toda la crisis con Irak y habló de sus proyectos para después de una guerra que los republicanos daban por segura: 'Mantendremos la unidad territorial de Irak y haremos lo necesario para lograr su reconstrucción y su democratización', dijo. En la calle, junto a la verja de la Casa Blanca, un grupo de mujeres protestaba contra la guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de octubre de 2002