_
_
_
_
_
Entrevista:F. FERNÁNDEZ ARMESTO | Historiador

"Veo el futuro sin el ser humano"

Éste es un libro atípico. En Civilizaciones. La lucha del hombre por controlar la naturaleza (Taurus), Felipe Fernández Armesto (Londres, 1950) ha intentado contar una vieja historia desde un punto de vista diferente. La vieja historia de las civilizaciones, de la que seguramente todo el mundo ha tenido noticias desde el bachillerato. Lo sorprendente es el enfoque. Felipe Fernández Armesto se ha ocupado de ellas con la decidida voluntad de romper toda idea preconcebida y lejos de todo prejuicio. ¿Qué es una civilización? 'Propongo que ésta se defina como un tipo de relación: la que se establece con el mundo natural, que es reformulado por el impulso civilizador para responder a las demandas del ser humano', escribe en el prefacio del libro.

'Para entender la historia hay que colocarla en el marco físico donde sucede'

'No es justo contar la historia de las civilizaciones como si éstas empezaran en un momento concreto y luego se desarrollaran. El enfoque cronológico en esta materia no tiene ningún sentido', comenta. 'Para entender la historia humana, hay que colocarla en el marco físico donde tiene lugar. Y la historiografía tradicional habitualmente ha descuidado contar lo que ocurre dentro de esa cadena ecológica en la que están inscritos los episodios humanos'.

Fernández Armesto ha escrito un libro atípico, y él mismo es un personaje difícil de clasificar. Luce un sol radiante, pero él no ha olvidado el paraguas. Se considera español, pero vivió desde siempre fuera en el Reino Unido. Desde 1983 es miembro de la Facultad de Historia Moderna de la Universidad de Oxford y, entre 1999 y 2000, estuvo en el Instituto de Estudios Avanzados de los Países Bajos. Ha publicado Colón (Crítica, 1992), Antes de Colón (Cátedra, 1993), Millennium (Planeta, 1995) y Historia de la verdad y guía para perplejos (Herder, 1999), entre otros títulos. Actualmente es profesor en la Universidad de Minnesota.

Estos datos no dan idea de sus conocimientos. En Civilizaciones (685 páginas) ha desplegado, en función de los distintos entornos, las múltiples maneras en que el hombre ha intentado controlar la naturaleza. Así que nos habla de las civilizaciones de los desiertos, de las grandes estepas y llanuras, de los bosques, de los ríos, de las montañas, de las islas, de las costas, de los océanos... En un capítulo estamos con los inuit, luego sabemos de los mongoles, más adelante se trata de los olmecas o los mayas, de los fenicios, el Tíbet, Venecia: sólo unos cuantos nombres para sugerir la magnitud del empeño. No existen civilizaciones mejores ni peores: no tiene sentido abordarlas con criterios morales. 'Las sociedades siempre están cambiando, pero de forma diferente', escribe. 'Ni se desarrollan, ni evolucionan, ni progresan'.

Hay que evitar las trampas que lleva escondidas la palabra. 'Se ha hablado de la guerra de Kosovo como de una guerra civilizada, y Berlusconi afirmó que la civilización occidental es superior a las demás', dice Fernández Armesto con ironía. 'Veo la historia mundial como una serie de intercambios culturales entre distintos lugares del planeta, pero hay que tener en cuenta que ha habido iniciativas que se han desarrollado de forma independiente en distintas zonas del mundo. El hombre se diferencia del resto de los animales por su capacidad de distanciarse y de transformar el medio que lo rodea para adaptarlo a sus necesidades. En el libro he subrayado los aspectos materiales que rodean la empresa civilizadora. Pero no hay que olvidar la importancia del papel de la imaginación. ¿Por qué somos adictos al cambio? Porque tenemos la posibilidad de imaginar lo que podemos conseguir si modificamos nuestro entorno'.

¿Y cómo imagina el mundo que los hombres de hoy están construyendo? 'La de hoy es una de las sociedades más intervencionistas. Ha sabido explotar al máximo el entorno para obtener, en determinadas zonas, niveles de bienestar sorprendentes. Sus logros tecnológicos, sin embargo, no han ido acompañados de una evolución ni moral, ni intelectual. Es muy complicado llenar ese bache que existe entre nuestra capacidad tecnológica y nuestra capacidad moral. Además, nuestro dominio sobre el entorno no es absoluto. No controlamos las variaciones del clima, por ejemplo, y de allí pueden venir desastres casi inconcebibles. No sé si seré pesimista u optimista, pero veo el futuro sin el ser humano. Sobrevivirá el mundo, pero nosotros no estaremos allí para contarlo'.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por los mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Sobre la firma

José Andrés Rojo
Redactor jefe de Opinión. En 1992 empezó en Babelia, estuvo después al frente de Libros, luego pasó a Cultura. Ha publicado ‘Hotel Madrid’ (FCE, 1988), ‘Vicente Rojo. Retrato de un general republicano’ (Tusquets, 2006; Premio Comillas) y la novela ‘Camino a Trinidad’ (Pre-Textos, 2017). Llevó el blog ‘El rincón del distraído’ entre 2007 y 2014.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_