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La policía tomó el aviso en la Cibeles como la broma de un borracho

El funcionario del 091 que recibió la madrugada del sábado una llamada telefónica sobre el incidente que se estaba produciendo en la estatua de la Cibeles, en pleno centro de Madrid, no le dio importancia porque el comunicante daba impresión de que estaba ebrio. Fuentes próximas a la investigación indicaron que el funcionario que recibió la comunicación interpretó que se podría tratar de alguna llamada sin trascendencia, puesto que el autor de la misma parecía que había bebido en exceso.

Además, el comunicante indicó que se tenía que marchar rápidamente porque perdía el búho (autobús nocturno de la EMT). Anteriormente dijo que un grupo de jóvenes que al parecer habían bebido mucho estaban subiéndose a la estatua de la Cibeles. Uno de ellos rompió la mano izquierda de la escultura y se la llevó. La Jefatura Superior de Policía investiga por qué no se informó a tiempo de esa comunicación a la Policía Municipal, que conoció con un retraso de 30 horas que un joven ebrio y en calzoncillos se había llevado la mano de la diosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de septiembre de 2002