Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Varias hipótesis sobre el agente causal

El agente causal del síndrome Ardystil sigue siendo una incógnita diez años después del inicio de la enfermedad. El National Institute of Segurity and Health (NIOSH), al que la Generalitat Valenciana encargó la investigación, no logró dar con el agente causal. A falta de estudios oficiales surgieron varias teorías como origen del mal. Una de ellas apuntaba al ácido clorhídrico y el fosgeno, gases letales producidos por la descomposición por calor del disolvente tricloroetano. Otra hipótesis apuntaba al cambio de formulación que Bayer introdujo a finales de 1991 en el colorante acramín que se localizó en las aerografías. Con todo ello el juzgado que ha instruido el caso establece que la responsabilidad civil y penal por los fallecimientos recaería en las empresas de aerografía textil donde se desarrolló el síndrome (Ardystil, Aeroman, SL, Aerotex, Aeroreig, Aeroalcoy, SL, Aerobrix, Francisco Miquel Laborel y Boncolor, SA), en el inspector de Trabajo, que no levantó acta tras visitar Ardystil, de modo que la responsabilidad civil subsidiaria podría derivar en el Estado, la Generalitat, tres compañías químicas, (Bayer Hispania Industrial, Solvay e Ici) y sus tres compañías aseguradoras. La Audiencia de Alicante ha detectado que ocho de las partes imputadas no han presentado su escrito de defensa, un trámite que podría retrasar hasta el mes de noviembre el establecimiento de la fecha para el juicio. Las defensas han aludido la imposibilidad de culpar a alguien determinado por las muertes, máxime cuando se desconoce el agente causal.

Cuando se resuelva este trámite la tercera fase y última de la causa culminará con la celebración del juicio en la audiencia de Alicante. El plazo para que la Sala tercera de la Audiencia de Alicante establezca una fecha lo determinará el volumen de trabajo y el tiempo que precisen los responsables de esta sala para analizar la documentación del caso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de septiembre de 2002