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CRÓNICA

'Nos miran', una historia con desaparecidos

Icíar Bollaín y Carmelo Gómez intervienen en el filme de Norberto López.

Carmelo Gómez e Icíar Bollaín protagonizan la ópera prima de Norberto López, Nos miran, que se estrena hoy en las pantallas españolas, y que narra una historia de desaparecidos y fantasmas. Carmelo Gómez (Juan) interpreta el personaje de un policía al que se le encarga la investigación de la desaparición de un empresario y se encuentra con los fantasmas que él 'siempre ha querido olvidar'. Juan (el inspector) y Julia (Icíar Bollaín) forman un matrimonio aparentemente feliz en el que, a medida que avanza la narración, se va imponiendo el miedo hacia quienes 'nos miran' y manipulan desde las sombras, en el caso de él, y a la locura, en el caso de ella.

El policía se enfrenta a algo que ya intuyó otro inspector de policía, que se encuentra hospitalizado porque ha perdido la razón, y se dirige hacia hechos de su infancia casi olvidados que parecen amenazar ahora a sus propios hijos (interpretados por Carolina Pettersson y Manuel Lozano). Actores y director defienden la dimensión dramática del filme, que continúa la apuesta hecha por el género de fantasmas de un éxito como Los otros, de Alejandro Amenábar (precisamente Los otros es el título de la novela del barcelonés Javier García Sánchez en la que se basa Nos miran).

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'La película', según el protagonista, 'tiene un componente psicológico importante, más allá de la intención de una determinada productora de seguir una moda de un determinado género; el director ha demostrado, primero en el rodaje y ahora en el resultado final, gran sensibilidad hacia los personajes'. Icíar Bollaín defendió la originalidad de la propuesta de Norberto López, porque 'además de ser una película de un género habitual en Estados Unidos pero poco trabajado en España hasta la llegada de algunos directores jóvenes, también es un drama'.

'Buscábamos que la ambigüedad del final de la narración nos provocara muchas preguntas, por ejemplo: ¿hay otras posibles realidades? Yo sí lo creo, para poder hacer esta película lo he tenido que creer', explicó el director, que ha querido hacer un filme impregnado de miedo sugerido, más que de sustos'.

El protagonista muestra su evolución mediante la fotografía y la interpretación más que desde una transformación física: 'Yo sabía que él sufría por una realidad no tangible', apunta Carmelo Gómez. 'El momento clave en el personaje es cuando ya no puede compartir con nadie lo que sabe, porque si lo hace todos le considerarán un loco. Ese cansancio de la cara tiene que salir también del cuerpo, y por eso le pedí a la productora que no rodáramos a un tiempo escenas del comienzo y del final, porque no podía tener el mismo día cuerpo para las dos cosas', asegura el actor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de septiembre de 2002