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El juez archiva el caso de los 7.000 partes médicos tirados a la basura

El juez que investigaba el caso de los 7.000 partes médicos de un centro de salud de Fuengirola (Málaga) que contenían datos confidenciales de pacientes y que fueron hallados junto a un contenedor de basura ha decidido archivar provisionalmente la causa. El titular del juzgado número 5, Antonio Fernández García, no ve 'ni tan siquiera indicios' de delito en la actuación de Elena R. T, la administrativa que depositó los documentos en bolsas de basura y las dejó en las puertas del almacén 'para que las retiraran'.

El juez archiva el caso porque entiende que no hay fundamento para la acusación del delito de infidelidad en la custodia de documento, por el que la trabajadora declaró la semana pasada como imputada. El magistrado argumenta que la empleada sólo pretendía 'expurgar como por costumbre se hacía desde siempre' los archivos y que además el contenido de los informes médicos no salió a la luz. Aunque señala que de la actuación de la administrativa 'no aparece perpetración de delito', apunta que su proceder fue 'imprudente' porque deberían haberse triturados los partes. Pero añade que su responsabilidad, en todo caso, debe ser depurada dentro de un expediente disciplinario.

Expediente

El delegado de Salud en Málaga, José Luis Marcos, avanzó que la administración continuará el expediente que por falta grave abrió a la trabajadora tras conocerse los hechos. Los partes médicos fueron hallados junto a un contenedor próximo al centro de salud por un equipo de FTV, la televisión municipal de Fuengirola, a finales de julio. Los reporteros los entregaron a la Policía Local y ésta, al juzgado.

El Ayuntamiento de Fuengirola, que se personó como acusación al entender que los hechos suponían 'una negligencia de los responsables del Servicio Andaluz de Salud (SAS)' insinuó que no recurrirá. 'Si vamos a recurrir y van a volver a abrir la causa contra esta señora, es absurdo. El SAS elude su responsabilidad y acusa a la trabajadora, cuando el auto reconoce que no actuó de mala fe, sino que siempre se hizo así, que el SAS se desprende habitualmente de esa forma [de los partes]. Alguien permite que se lleve 10 ó 14 años tirando de esa forma los documentos. El responsable es ese alguien', enfatizó la alcaldesa de Fuengirola, la popular Esperanza Oña.

El Colegio Médico, que también está personado como acusación, sí recurrirá. Sus letrados consideran precipitado que el juez haya archivado el caso sólo con la declaración de la empleada, sin haber oído a otros testigos y sin haber practicado otras pruebas. El delegado de Salud también mostró su sorpresa por la rapidez con que se ha decretado el sobreseimiento -ya que no se ha tomado declaración a los policías, los periodistas ni a los representantes del Ayunta-miento- pero apuntó que respetaba la decisión del juez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de septiembre de 2002