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Bush logra el apoyo de los líderes del Congreso de EE UU para atacar Irak

Washington pretende acelerar el proceso y lanzar una ofensiva militar entre enero y febrero

Estados Unidos quiere seguir una política de hechos consumados ante la ONU. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, afirmó ayer que las dos Cámaras del Congreso debían aprobar el uso de la fuerza contra Irak antes de que el Consejo de Seguridad votara sobre el mismo asunto. El presidente de EE UU, George W. Bush, no da ninguna importancia a la oferta iraquí para el retorno de los inspectores de armas, considera seguro que el resto de la comunidad internacional acabará apoyándole y quiere que todo se desarrolle muy deprisa.

Según los cálculos de la Casa Blanca, hacia finales de este mes deberían estar listas todas las resoluciones, tanto las del Congreso de EE UU como las de la ONU. Bush se reunió ayer por la mañana con los líderes demócratas y republicanos del Senado y la Cámara de Representantes para convencerles de que no había tiempo que perder con Irak. El presidente tuvo éxito, porque incluso Tom Daschle, jefe de la mayoría demócrata en el Senado y uno de los parlamentarios que más habían dudado sobre la necesidad de una guerra, dio por seguro que Bush tendría el respaldo del Congreso bastante antes del receso por elecciones. En principio, las dos Cámaras debían cerrarse el 5 de octubre, un mes antes de las elecciones del 5 de noviembre, pero las sesiones se prolongarán probablemente hasta mediados de mes. El debate sobre Irak, sin embargo, se desarrollará mucho antes.

Anoche se anunció que la Casa Blanca iba a enviar su proyecto de resolución, que debería permitir el uso de "todos los medios necesarios" para obligar a Irak a desarmarse. Y pedirá que se vote de forma inmediata. Se da por seguro que la petición presidencial será aprobada con una mayoría muy amplia. La prisa del Gobierno quedó reflejada en la declaración del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ante la Comisión de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes. Rumsfeld pidió que el Congreso aprobara el uso de la fuerza antes de que lo hiciera la ONU: "Es importante que el mundo vea que este país está unido y decidido", afirmó. Rumsfeld describió Irak en sus habituales términos apocalípticos, aseguró que Sadam Husein podía obtener "muy pronto" armas atómicas y restó importancia a las inspecciones de armamento: "Lo importante no son las inspecciones, sino el desarme". Dos manifestantes irrumpieron en la sala durante el discurso de Rumsfeld al grito de "Inspecciones, sí; guerra, no".

Bush quiere que la ONU también se dé prisa y no desea verse atrapado por el calendario fijado para la vuelta de los equipos de desarme. La resolución 1.284, que en principio debería utilizarse para mandar a Irak al personal de Unmovic (Comisión de la ONU para la Verificación e Inspección) estipula que, después instalarse, los inspectores tendrán 60 días para concretar un plan de trabajo. Unmovic dispone de una lista de 700 instalaciones "sospechosas" que han sido reconstruidas o ampliadas en los últimos cuatro años.

Washington espera acelerar el proceso y tener lista una nueva resolución, que reforzaría y agilizaría la 1.284, antes de que el jefe de Unmovic, Hans Blix, se reúna a fin de mes con representantes iraquíes para resolver problemas logísticos. La Casa Blanca cree, según fuentes diplomáticas, que los inspectores no dispondrían de un primer informe hasta finales de febrero, lo que retrasaría considerablemente los planes del Pentágono para un ataque que todas las fuentes sitúan hacia enero o febrero. Bush y su secretario de Estado, Colin Powell, disponen ahora de dos semanas para convencer al resto del Consejo de Seguridad de la necesidad de un nuevo texto que incluya posibles represalias si Irak incumple sus promesas. Los británicos están a favor de esa opción. Siguen argumentando que la amenaza de una guerra es lo único que puede convencer a los iraquíes. Francia parecía ayer más dispuesta a apoyar las intenciones de EE UU. "Se puede imaginar perfectamente una nueva resolución que retomara los elementos de la 1.284. Discutiremos de ello con los otros miembros del Consejo de Seguridad", aseguró un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés.

Mientras, en la madrugada de hoy se reunieron en Nueva York el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y el ministro de Exteriores iraquí, Naji Sabri.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 2002