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La exposición de la colección del Macba propone otra historia del arte contemporáneo

El centro, que incorpora un nuevo espacio en febrero, confía en continuar creciendo

¿Se puede explicar la historia del arte de las últimas cinco décadas sin incluir ninguna obra de Beuys, Warhol o Barceló? Se puede. El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) lo hace ahora en la presentación de su colección, la mayor realizada hasta ahora, que ocupa las tres plantas del centro. Y la razón no es que no disponga de obras de estos artistas, que las tiene, sino que pretende ofrecer una relectura de la historia en la que priman otras visiones hasta hace poco consideradas periféricas -como las de Broodthasaers, Dieter Roth o Muntadas- y que empiezan a ser consideradas centrales en otros foros internacionales gracias, en parte, a la labor del museo barcelonés.

La presentación de la colección, que se inaugura hoy y podrá visitarse hasta el 25 de noviembre, se completa con otras buenas noticias para el museo. En febrero incoporará a sus instalaciones la capilla del Convent dels Àngels como nuevo espacio expositivo y el Ayuntamiento de Barcelona está interesado en dotarlo con otro centro en la zona de Poblenou, un barrio industrial en proceso de rehabilitación, cuyo modelo inicial podría ser el PS1 de Nueva York. Esta última propuesta aún está en fase de estudio, aunque todos reconocen que el museo precisa una ampliación para ganar espacio de almacén, poder situar en condiciones su biblioteca y archivos, y realizar talleres y otras actividades paralelas.

El actual presidente del consorcio que rige el museo, Ferran Mascarell, consideró esta inauguración como la constatación de la 'mayoría de edad del museo'. 'Los objetivos iniciales se han cumplido y ahora viene una nueva etapa en la que hay que refundar el museo', indicó. Mascarell recordó que el próximo año las instituciones acabarán de pagar el crédito solicitado en su día para la construcción del museo, lo que permitirá aumentar las aportaciones al siempre escaso presupuesto de funcionamiento.

Pese a este reducido presupuesto en comparación con el de otros museos, las cerca de 700 piezas que en forma de donación, depósito o compra se han incorporado a los fondos del Macba en los últimos dos años, sumadas a las cerca de 1.500 con las que ya contaba, han permitido a su director, Manuel Borja-Villel, plantear de forma clara y contundente una relectura de la historia del arte contemporáneo internacional de las últimas cinco décadas. El interés de esta mirada es que se realiza desde el presente, dando prioridad a las obras históricas que contribuyen a explicar la creación actual, y que la supuesta obligación de explicar el arte catalán en un contexto internacional se ha transformado en una reivindicación de las múltiples creaciones periféricas que han modificado los grandes discursos del arte.

El montaje, cronológico se inicia, como estaba previsto, con Dau al Set, si bien la novedad de este ámbito con relación a anteriores presentaciones de la colección es la introducción de la fotografía. Por una parte se exhiben las fotografías de la serie Graffiti (1930) de Brassaï, que anticipan el informalismo, y por otra fotografías documentales de los años cincuenta y sesenta de autores como Joan Colom, Oriol Masspons y Richard Terré. En este contexto, sin embargo, la sala más sorprendente es la que reúne las obras objetuales que a lo largo de los sesenta realizaron Joan Brossa, Piero Manzoni, Marcel Broodthaers y George Brecht, que se contraponen a piezas de la misma época de Cy Twombly, Raymond Hains, Jim Dine, Philip Guston y Ràfols Casamada.

Otro punto fuerte de esta presentación es la sala que reúne obras de Richter, Takis, Haacke y Buren precediendo el montaje de la gran instalación Holy food, de Miralda. El conceptual catalán aumenta su presencia con la suma de una sala que reúne la gran instalación On subjectivity, de Muntadas; una salita de cine en la que se proyectarán tres filmes de Portabella, y una de las dos intalaciones de James Coleman que se exhiben. Carlos Pazos, Fontcuberta, Vito Acconci y Coco Fusco se encuentran también muy bien representados. En la última parte, el foco se ha centrado en los artistas que recuperan desde una perspectiva crítica la pintura, como Ignasi Aballí, Pep Agut y Perejaume; los creadores que revisan el género desde la fotografía, como Jeff Wall y Cragie Horsfield, y sobre todo el arte más político, de la mano de Allan Sekula, Marcelo Expósito, y Alexandr Sokurov.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 2002