Reportaje:

La falsa leyenda del Neanderthal

Diez años de excavaciones en Murcia culminan con hallazgos que muestran la capacidad de adaptación de los homínidos

Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en Murcia, en los yacimientos de la Sima de las Palomas del Cabezo Redondo (Torre Pacheco) y la cueva Negra (Caravaca de la Cruz), aportan nuevos datos y desmitifican las teorías que describen al hombre de Neanderthal como un cazador nómada apurado por las dificultades.

Tras diez años de excavaciones, el palentólogo británico Michael J. Walker, profesor del área de Antropología Física del departamento de Biología Animal de la Universidad de Murcia, asegura: 'Hasta ahora teníamos la idea de que los homínidos eran muy torpes, que robaban carne y vivían como podían, pero ahora parece claro que vivían donde podían comer con facilidad. Por eso sólo encontramos yacimientos de Neanderthal donde la biodiversidad era grande y su ocupación duradera'.

Las comunidades se asentaron en parajes que les ofrecían alimentos. 'Un homínido necesitaba recursos diarios, no mataba grandes animales, sino que consumía de su entorno más inmediato', explica el profesor, que presentó el pasado viernes sus últimos hallazgos. La Sima de las Palomas tiene gran valor científico, ya que se han descubierto más de 110 restos humanos, entre huesos y dientes, y un gran número de animales extintos (antecedentes del elefante y del hipopótamo, uros, caballos y asnos silvestres o ciervos gigantes), así como utensilios, fundamentalmente herramientas de piedra tallada'.

Los tipos fósiles hallados en excavaciones anteriores, con una antigüedad estimada de 150.000 a 125.000 años, y el hallazgo este verano de un diente canino, de grandes dimensiones, perteneciente a un individuo adulto del hombre de Neanderthal, convierten el Cabezo Redondo en un yacimiento de referencia. Tras Atapuerca, está considerado el yacimiento más importante de la Península Ibérica, ya que contiene una profunda secuencia de sedimentos de 18 metros que permitirá obtener restos desde el final del Pleistoceno Medio hasta el último periodo glacial, con lo que se puede conseguir información detallada tanto del origen como de la extinción del hombre de Neanderthal. 'El contexto es importante: aquí conservamos restos que nos permiten conocer cómo vivían, qué actividades realizaban, qué comían y cómo tenían desarrolladas sus habilidades', apunta el paleontólogo, que lamenta el escaso apoyo oficial para excavar. 'Con tan poco dinero, la investigación se prolongará 50 años más', vaticinó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de agosto de 2002.

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