Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
SALUD

Jarro de agua fría a la eterna juventud femenina

Interrumpido el mayor estudio de terapia hormonal sustitutiva por el riesgo de cáncer e infarto

Nueva York
Las 16.000 mujeres de EE UU que participaban en el mayor estudio clínico para evaluar los beneficios para la salud de la terapia de sustitución hormonal en la menopausia han recibido una carta indicándoles que dejen de tomar la medicación. El estudio, que debía prolongarse hasta 2005, se ha interrumpido porque los riesgos superaban a los beneficios.

Un gran estudio federal sobre terapia de sustitución hormonal en mujeres posmenopáusicas se ha paralizado repentinamente debido a que los fármacos causaban un ligero pero significativo riesgo de que las mujeres padeciesen cáncer de mama invasor, han confirmado los investigadores. Se calcula que seis millones de mujeres toman tratamientos basados en estrógeno y progestatina, para sustituir a las hormonas perdidas con la menopausia. Se esperaba que dichas sustancias no sólo aliviasen los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal que pueden aquejar a las mujeres en la menopausia sino que además mejorasen la salud general de la mujer. Eso, informan los investigadores, no ha sido así.

Los fármacos eran probados en 16.000 mujeres sanas desde hacía cinco años

Hace tiempo que se esperan los resultados del estudio, ya que es el primero y el único de grandes dimensiones destinado a comparar los efectos de la terapia hormonal sustitutoria con placebos en mujeres sanas. Los directores del estudio, conocido como Women's Health Initiative , han enviado cartas a las 16.000 participantes, en las que se les indica que dejen de tomar la medicación.

Los datos indican que por cada 10.000 mujeres que toman los fármacos durante un año aparecen 8 casos más de cáncer invasivo de mama que en otras 10.000 que no toman el tratamiento. En el grupo de las tratadas, sufren ataque cardiaco 7 mujeres más que en el grupo de las no tratadas; hay 8 casos más de infarto cerebral y 18 casos más de aparición de coágulos sanguíneos. En cambio, en el grupo de las tratadas se observan 6 casos de cáncer colorrectales y 5 fracturas de cadera menos.

El estudio debía prolongarse hasta el año 2005 según ha explicado Jacques E. Rossouw, su director en funciones. Durante los primeros años que las mujeres tomaron los fármacos, no se observó un riesgo mayor de padecer cáncer, enfermedades cardiacas o coágulos. El estudio no ha evaluado los beneficios de utilizar los fármacos durante un corto periodo para aliviar los síntomas de la menopausia.

La decisión de poner fin a la investigación se produjo el 31 de mayo, en un análisis de los datos acumulados realizado por un panel de expertos. De repente, ha declarado Rossouw, después de que las mujeres llevasen una media de 5,2 años tomando la medicación, los resultados cruzaban por primer vez el umbral de seguridad aceptable: 'El riesgo de cáncer de mama superaba el límite de seguridad preestablecido', indica Rossouw. Aunque advierte de que el peligro para una mujer individual es minúsculo, los investigadores del estudio afirman que, en general, los riesgos de estos fármacos superan a los beneficios.

El estudio no analizó la posibilidad de utilizar sólo estrógeno. Las mujeres sometidas a histerectomías toman sólo estrógeno. La progesterona se añade simplemente para evitar que el estrógeno produzca cáncer de cuello uterino, de modo que los médicos no recetan sólo estrógeno a mujeres que conservan el útero.

El riesgo y los beneficios de tomar sólo estrógeno se están estudiando en un segundo ensayo clínico, en el que participan 11.000 mujeres, dirigido por la Women's Health Initiative. Dicho estudio se mantiene, porque por el momento no hay pruebas de que los riesgos de la medicación superen a sus beneficios. 'Por ahora', dice Rossouw, 'sólo con estrógeno, los riesgos y beneficios siguen sin estar claros', pero 'podemos decir que no hay indicios de que aumente el riesgo de desarrollar cáncer de mama'.

Los resultados de la combinación hormonal se publicarán en el número de mañana, 17 de julio, de The Journal of the American Medical Association.

Muchos observadores han dicho que, ahora, con la paralización de este gran estudio, la marea empezará a remitir. La terapia hormonal sustitutoria, que en otro tiempo se consideró una fórmula para que las mujeres mantuviesen su eterna juventud, protegiéndolas de enfermedades cardiacas, de la osteoporosis, y en general manteniéndolas más sanas de lo que estarían de otra forma, quizá pierda rápidamente su atractivo. .

A algunos les preocupa que la noticia sobre la interrupción del estudio resulte tan alarmante que cause en las mujeres una reacción exagerada. 'Es una bomba', ha dicho Wulf Utian, director ejecutivo de la North American Menopause Society, una asociación sin ánimo de lucro que desde hace tiempo se mostraba partidaria de que la terapia hormonal sustitutoria se reservase a mujeres con una clara razón para tomarla, como los sofocos y la pérdida de masa ósea. 'Creo que hay un verdadero peligro de que cientos de miles, si no millones, de mujeres reaccionen con pánico', explica. Utian ha añadido que aconseja a las mujeres que comenten los resultados con su médico antes de decidir abandonar las hormonas.

Suzanne Fletcher, profesora de cuidado ambulatorio y medicina preventiva de la Facultad de Medicina de Harvard, ha resaltado que la conclusión del estudio la ha decepcionado, pero no sorprendido. Anteriormente, los directores de la investigación habían avisado dos veces a las mujeres, en 2000 y 2001, de que las que estaban consumiendo los fármacos parecían experimentar una proporción mayor de ataques cardiacos, coágulos sanguíneos e infartos cerebrales que las que tomaban placebo, pero los riesgos no eran todavía suficientes para suspender el estudio. 'Aunque los resultados me han desilusionado, para eso se hacen los estudios', dice.

Y ahora, ¿qué?

La pregunta ahora es: ¿qué deberían hacer las mujeres? Victoria Kusiak, vicepresidenta de asuntos clínicos y directora para Norteamérica de Wyeth, el mayor fabricante de hormonas, ha resaltado que no hay otros tratamientos eficaces para los síntomas de la menopausia. Aunque a algunas mujeres esos síntomas no les molestan, a otras les amargan la vida, según Kusiak. 'El 85% de las mujeres experimentan síntomas', explica. 'Los sofocos, los sudores nocturnos, no sólo son molestos, sino que pueden interferir en tu vida'. Según Kusiak, 9 de cada 10 médicos indican que la razón por la que recetan dichos fármacos es para aliviar esos síntomas. 'A plazo más largo, especialmente más allá de los cuatro años, deberíamos recomendar que se realice un análisis individualizado de riesgos y beneficios'. Deborah Grady, que dirige el Mount Zion Women's Health Clinical Research Center de la Universidad de California, en San Francisco, ha declarado que ella recomendaría a todas las mujeres que dejasen de tomar la combinación hormonal: 'Es una medicación peligrosa', afirma. Muchas mujeres, ha dicho, pueden simplemente dejarlas de golpe. Si los síntomas menopáusicos no vuelven, genial. Pero si vuelven, siempre puede retomar las hormonas un año más y después intentar dejarlas otra vez. Pero, según Grady, si una mujer ha tomado las hormonas durante cuatro años o más, el tiempo a partir del cual se manifiesta el riesgo de cáncer de mama, debería poner más empeño en el intento, reduciendo la dosis de hormonas hasta que sea capaz de dejarlas. Nannette Wenger, cardióloga de la Emory University, ha dicho que la única razón que ella veía para tomar la combinación hormonal era el alivio temporal de los síntomas graves de la menopausia, 'pero yo no le diría a nadie que empezase a tomarla'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de julio de 2002

Más información