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Aznar impone a Esperanza Aguirre como candidata a la Comunidad de Madrid

El presidente aún no ha hablado con el alcalde de la capital, al que el PP le 'dará lo que pida'

El cambio de rumbo electoral para Madrid que José María Aznar inició el domingo, cuando pidió a Alberto Ruiz-Gallardón que variase sus planes y compitiese por la alcaldía de Madrid, concluyó ayer con la confirmación de la candidata a la Comunidad. Aznar comunicó a Esperanza Aguirre, presidenta del Senado, ex ministra de Educación y ex concejal madrileña, que el comité electoral la designaría como aspirante a la presidencia de la Comunidad de Madrid. El cartel electoral en el que todos los dirigentes del PP pensaban hace tiempo -'el tándem Ruiz-Gallardón/Aguirre'- se confirmó ayer. Pero al revés.

Hace meses que dirigentes políticos del PP y del PSOE aventuraban que el tándem electoral para Madrid de los populares lo integrarían Alberto Ruiz-Gallardón, como candidato a un tercer mandato en la Comunidad de Madrid, y Esperanza Aguirre, como nueva aspirante a la alcaldía de la capital en sustitución de José María Álvarez del Manzano.

La jugada socialista de situar a Trinidad Jiménez al frente de la candidatura municipal llenó de preocupación a los populares. La macroencuesta de 6.000 entrevistas encargada por la dirección del PP, donde se pedía a los sondeados opinión sobre distintos dirigentes nacionales, regionales y locales, acabó de convencer a los desconfiados.

Aznar cambió los papeles a Ruiz-Gallardón y Aguirre manteniendo el dúo electoral. La presidenta del Senado y el presidente madrileño bromearon en la noche del lunes, durante una cena de confraternización de senadores populares de todas las legislaturas en Ávila, sobre su reencuentro tantos años después en la política municipal.

Ocurrió en 1983. José María Álvarez del Manzano ya estaba en la Casa de la Villa. Y fichó para su equipo a dos jóvenes y ambiciosos políticos, Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre. El lunes, en Ávila, Aguirre y Gallardón apostaban medio en broma con la hipótesis de su nueva colaboración: '¡Te imaginas que volviéramos a trabajar juntos!'.

El presidente madrileño ya pudo confirmar esa noche a sus colaboradores más próximos que su siguiente destino político sería el Ayuntamiento de Madrid. Esperanza Aguirre no pudo ser tan lanzada ni explícita. Aguantó el tipo y esperó. En la mañana de ayer recibió el visto bueno de Aznar para sus nuevos cometidos como aspirante a la Comunidad, una ambición que hace tiempo que anhelaba con mucha discreción. Prefería pasar la etapa municipal. Como se había quedado a dormir en Ávila, la presidenta del Senado superó con sonrisas todas las felicitaciones que recibió en la mañana de ayer.

Hasta que el secretario general del PP, Javier Arenas, llegó al acto de Ávila y nada más descender de su vehículo oficial se detuvo durante bastantes minutos en un aparte con Aguirre. Arenas corroboró la situación, primero en privado a Aguirre y más tarde durante su intervención en la clausura pública de las jornadas. Entonces elogió el perfil de ambos candidatos.

Arenas y Pío García Escudero, presidente del PP de Madrid, mantuvieron durante la mañana de ayer sendas conversaciones con el aún alcalde, José María Álvarez del Manzano, para darle todo tipo de ánimos y aseverarle que en cuanto termine su mandato, en mayo de 2003, tendrá toda la libertad para pedir al partido lo que quiera. En el PP especulan ahora con que Álvarez del Manzano podría ser el cabeza de lista del partido para el Senado en Madrid, donde además sería beneficiado por la inicial de su apellido.

Aguirre, que trabajó con el alcalde como concejal de Medio Ambiente, Limpieza y Cultura, llamó a Álvarez del Manzano por la mañana. No le encontró porque estaba en una reunión de la Real Fábrica de Tapices. El alcalde le devolvió luego la llamada y no pudo hablar con ella porque nada más regresar de Ávila se marchó al dentista a repararse una endodoncia. Al final de la jornada sí pudieron conversar un rato. El alcalde aún no ha podido hablar en privado con Aznar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de julio de 2002