Desterrar la violencia
Si los argentinos no encontramos la manera de canalizar nuestros desencuentros y nuestras protestas por la vía del diálogo y de la negociación pacífica, días aciagos nos esperan. Si dejamos que la irracionalidad, la intolerancia y la violencia sean el telón de fondo sobre el cual se recortan nuestras conductas cotidianas, seguramente desembocaremos en frustraciones cada vez más graves y pondremos en riesgo las bases de la paz social y de la unión nacional.
Nadie desconoce los gravísimos efectos de la crisis (...) pero ningún país puede resolver sus conflictos políticos y económico-sociales en una atmósfera generalizada de desorden. Los disturbios causados por grupos piqueteros (...) deben encontrar una inmediata respuesta en la conciencia moral de los argentinos.
Es necesario que las autoridades preserven el orden público con la máxima firmeza. (...) La dirigencia política, en general, debe comprender que tiene sobre sus espaldas una alta responsabilidad y que cuando apoya o justifica los sórdidos métodos de agresión utilizados por los piqueteros no hace otra cosa que avivar la hoguera del odio, la decadencia institucional y la barbarie. (...) Debe lamentarse que desde el campo de la Iglesia -con declaraciones puestas en boca de un cardenal, luego desmentidas- se haya considerado que el 'caos social' puede llegar a ser 'la única respuesta' ante la falta de alternativas. (...) Es imprescindible que la dirigencia (...) nacional extreme su prudencia (...) y que en todos los casos la responsabilidad prevalezca sobre cualquier otra especulación. (...)
Buenos Aires, 28 de junio


























































