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REPORTAJE

Una caja de cristal para los libros

Vidrio y piedra transformarán la Biblioteca foral de Vizcaya, que aumentará un 170% su superficie

Dos caras, la de día y la de noche, tendrá la futura Biblioteca Foral de Vizcaya en Bilbao. Así lo han imaginado los arquitectos bilbaínos Gloria Iriarte Campo, Eduardo Múgica Van Herckenrade y Agustín de la Brena, del estudio I. B. M., que ganaron, con el fallo unánime del jurado, el concurso convocado para remodelar y ampliar la biblioteca.

Aunque se remodelarán los edificios que ahora albergan la Biblioteca Foral, construidos en 1928, y el Conservatorio de Música (que se trasladará a una nueva sede), el elemento más impresionante y representativo del proyecto es el nuevo edificio adosado al actual, que se construirá en un espacio que en la actualidad se utiliza como aparcamiento.

El futuro edificio, a modo de gran caja cerrada, con la fachada de vidrio serigrafiado, contendrá los fondos bibliográficos más valiosos. Durante el día, reflejará una de las caras del Palacio de la Diputación vizcaína y, de noche, gracias a la iluminación, dejará ver los libros desde fuera. Este cubo transparente, que 'transmite claramente la idea de dialogar con el entorno', según sus creadores, estará dotado con los más adelantados sistemas de seguridad y de protección. 'Es un edificio que no recibirá nunca la luz del sol directa, ya que está orientado hacia el norte. Pero las exigentes características del vidrio utilizado para construirlo, le protegen también de la radiación indirecta de la luz', explicó ayer Eduardo Múgica sobre la creación de su equipo.

La nueva biblioteca quiere conjugar el estilo arquitectónico más moderno con el tradicional del Palacio Foral, una tendencia de la que hace gala Bilbao, según apuntó Múgica, en las nuevas acometidas de renovación urbanística. El edificio se integra en el entorno, con un lenguaje constructivo moderno, sin añadir 'monumentalidad' a los espacios que ya existen, sino integrándose en ellos.

Ese gran contenedor, de seis plantas de altura, estará prácticamente pegado a uno de los edificios forales, sólo separado de él por una hendidura longitudinal. La biblioteca tendrá como base una pantalla de agua, para acrecentar la sensación de ingravidez que los arquitectos pretenden crear. El acceso principal estará a un metro bajo rasante del suelo.

El edificio que albergará los nuevos servicios de administración se construirá en cuarcita, adosado al cubo de cristal. Debajo de estas nuevas contrucciones se excavarán tres sótanos para aparcamientos, que será precisamente por donde comiencen las obras en 2003. Se espera que 40 meses después, en mayo de 2006, finalice toda la obra.

De esta manera, la biblioteca ampliará el espacio para los libros (podrá albergar hasta 500.000 volúmenes) y los puestos de lectura, que pasan a ser unos 450. El diputado general de Vizcaya, Josu Bergara, quiso matizar ayer en la presentación del proyecto, que ésta 'es una biblioteca de investigación'. Por ello, también se mantendrán servicios mínimos de atención al público mientras duren las obras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 2002