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Solé Tura dice que el conflicto vasco es ya un problema europeo

El senador socialista catalán y catedrático de derecho constitucional, Jordi Solé Tura, sostiene que 'el problema vasco' empieza a ser un problema de la Europa comunitaria porque las fronteras nacionales ya no existen, y recomendó a los vascos no mirar hacia atrás, sino hacia la nueva Europa que se está forjando. El problema del País Vasco, dijo 'es extremadamente viejo' y la solución es que se 'modernice'. En este sentido, subrayó que, en el proceso de integración europea, una de las dificultades que aún perviven es la del País Vasco; uno de los escasos puntos de conflictividad después de que se hay resuelto el de Irlanda. 'Hay una moneda única, no hay fronteras ni países de una sola lengua. No tiene sentido discutir sobre un pedazo de frontera o sobre dónde se ha nacido', señaló antes de impartir una conferencia sobre Autonomías y nacionalidades en España; estado de la cuestión. La intervención tuvo lugar durante la presentación en Bilbao de la Fundación Fernando Buesa y del primer libro que edita ésta en memoria del político socialista alavés asesinado en febrero de 2000. El valor de la palabra recoge las jornadas sobre el Estatuto de Autonomía organizadas por la fundación el pasado mes de octubre en Vitoria.

Solé Tura, que figura entre los políticos e intelectuales vascos y catalanes que han elaborado la llamada Declaración por la paz, la normalización institucional y la concordia civil en Euskadi, presentada la semana pasada, afirmó que la solución a la violencia sólo puede venir del pacto 'absolutamente necesario en un lado y en el otro para que cada uno pueda aspirar a gobernar, pero no a romper el país'. Asimismo, reiteró sus reservas a la reforma de la Ley de Partidos con la que se pretende ilegalizar Batasuna, porque 'creará problemas nuevos y no es seguro que sirva para que se den pasos adelante'. Solé Tura distinguió entre ser favorable a la Ley de Partidos y rechazar la ilegalización. La ley 'puede ser un factor de actuación', pero más como instrumento disuasorio, 'para permitir una mayor discusión antes de poner en marcha una ilegalización', matizó. En su opinión, la ilegalización entraña el peligro de que acabe en un rifirrafe entre partidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002