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Millet y Lucía Etxebarría discrepan sobre las características de la literatura erótica femenina

Las dos escritoras participaron en un encuentro en el marco de la Feria del Libro

Las jornadas Erotismo y literatura, que ayer y hoy se celebran en Bilbao en el marco de la Feria del Libro, han separado en dos sesiones las mesas redondas sobre el erotismo de las mujeres y el masculino. Las diferencias no están tan claras para los participantes en el debate, entre otros escritores la superventas Catherine Millet, Alain Robbe-Grillet, Lucía Etxebarría y Jeanne de Berg. Etxebarría defendió la 'marca de género' que distingue la literatura erótica escrita por mujeres. Por el contrario, Millet negó que cada sexo se enfrente de forma diferenciada al erotismo.

Catherine Millet, la autora de La vida sexual de Catherine M. (Anagrama), un libro autobiográfico en el que ha revelado sin pudor su activa vida sexual y ha logrado el éxito de ventas en todos los idiomas a los que se ha traducido, recurrió a un clásico de la literatura erótica para mostrar su parecer sobre la ausencia de diferencias entre hombre y mujeres en torno al erotismo. 'Basta con leer cualquier página del marqués de Sade para saber que hay mujeres tan crueles como los hombres', dijo. 'Sade sabía cuál era la situación en la calle'.

Fue su respuesta al planteamiento previo de Lucía Etxebarría. La coautora junto a la crítica Sonia Núñez Puente de En brazos de la mujer fetiche (Destino) había defendido la diferencia de género en la literatura. 'Donde más se ve la marca de género es en el erotismo', defendió Etxebarría, quien encuentra descripciones más visuales en los escritores frente a las sensaciones que dominan los textos de las mujeres. Y puso ejemplo concretos: 'El sadomasoquismo de las mujeres no es violento y agresivo, sino un juego de catarsis'.

Millet precisó que su famoso libro no pertenece 'al género erótico', a pesar de que en sus páginas detalla sus intensas experiencias sexuales. Desde que la obra se publicó a mediados de 2001, Millet, hasta entonces conocida por ser directora de la prestigiosa revista francesa de arte contemporáneo Art Press, ha merecido los calificativos de ninfómana y viciosa.

La escritora no echó la culpa a una sociedad demasiado cerrada para admitir una sexualidad como la suya. 'Somos nosotros mismos los que no estamos abiertos', aseguró. 'Lo que ha sorprendido de mi libro es el esfuerzo de honradez conmigo misma que he hecho, no la descripción de las escenas'.

La escritora Jeanne de Berg, el seudónimo literario de Catherine Robbe-Grillet, esposa del escritor y cineasta Alain Robbe-Grillet y considerada la musa sadomasoquista de París, se colocó ayer del lado de Etxebarría al determinar las diferencias de la literatura erótica. La escritora precisó que algunas mujeres consiguen deslizarse en la piel masculina para escribir con más acierto que el que logran los hombres que pretenden escribir sobre la sexualidad femenina.

Allen Robbe-Grillet se inclinó por un explicación de corte biológico. 'Los dos sexos tienen los mismos cromosomas', dijo. 'Yo mismo tengo demasiado cabello para mi edad, algo propio de mujeres, pero también tengo pelo en el pecho, algo de hombres. Todos tenemos reflejos masculinos y femeninos en nuestro comportamiento'. Etxebarría no se rindió ante la búsqueda de equilibrio del escritor francés. 'La biología es una cosa y la socialización es otra', argumentó la autora de Beatriz y los cuerpos celestes.

Las jornadas finalizan hoy (Bidebarrieta, 19.30) con una mesa redonda sobre El erotismo de los hombres, en la que junto a Robbe-Grillet estarán el ensayista y fotógrafo francés Jacques Henric, compañero de Catherine Millet, y los escritores Rosa Regás y Juan Bas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de junio de 2002