El gas extraído del vertedero de Valdemingómez producirá en 2003 luz para alumbrar la capital

El antiguo basurero se convertirá en enero en un parque forestal de 110 hectáreas

Los 21 millones de toneladas de basura que hay acumuladas en el antiguo vertedero de Valdemingómez van a tener una salida singular. El Ayuntamiento está transformando el gas metano que se crea por la descomposición de los desperdicios en electricidad. Por ejemplo, la luz que se saque el año que viene de la basura de Valdemingómez equivale al consumo energético de un año de todo el alumbrado público de la capital: 140 millones de kilovatios por hora. Además, el antiguo vertedero se convertirá el próximo mes de enero en un parque forestal de 110 hectáreas, una extensión similar al parque del Retiro. La inversión para recuperar la zona, que financian la Unión Europea y el Ayuntamiento, asciende a 72 millones de euros.

Más información

El vertedero de Valdemingómez empezó a funcionar en septiembre de 1978 y, hasta que cerró hace dos años al agotarse el espacio disponible, estuvo recibiendo las basuras procedentes de la capital y también de las localidades de Rivas y Arganda. En total, los madrileños vertieron en este inmenso paraje 21 millones de toneladas de basura, de las que 7.000 proceden de restos de animales muertos. Ahora, esos desperdicios, rodeados por una valla de tres metros de altura, forman una gigantesca montaña con una extensión similar a la del parque del Retiro y una altura de 30 pisos.

¿Qué se podía hacer con tal acumulación de basura? Hace dos años, el Ayuntamiento ideó un proyecto para recuperar la zona y extraer de los desperdicios el máximo rendimiento posible. 'Lo que estamos haciendo es extraer de las basuras lo único que se le puede sacar: la energía contenida', explica el concejal de Medio Ambiente, Adriano García-Loygorri; es decir, la descomposición de la basura acumulada produce una serie de gases, entre ellos metano, que luego se transforma a través de un sofisticado sistema en energía eléctrica.

17 kilómetros de muros

Así, cientos de operarios están sellando el macrovertedero con varias capas de poliéster y polipropileno para aislar los desperdicios a un metro y medio del nivel del suelo, como si fuesen un inmenso globo con el gas metano dentro. Además, los trabajadores están empleando un millón de metros cúbicos de tierra, 200.000 metros cúbicos de grava y 17 kilómetros de muros. 'Con el sellado, además, se evita que las aguas de las lluvias se filtren y entren en la basura, estropeando todo el proceso', explica García-Loygorri.

Al mismo tiempo que se extienden las capas aislantes que envuelven la montaña de desperdicios, otros operarios se encargan de perforar la extensión para abrir pozos: unos servirán para canalizar las aguas fluviales y los lixiviados (líquido tóxico que produce la basura); otros, para sacar el gas metano que almacena la basura del vertedero. Después, ese gas es sometido a un tratamiento de lavado para reducirle la concentración de azufre y, luego, es conducido hacia un transformador que lo convierte en energía eléctrica.

El Ayuntamiento calcula que la energía que se produzca por el metano almacenado alcanzará el año que viene los 140 millones de kilovatios por hora, una cantidad equivalente al consumo energético anual del alumbrado público madrileño. Con el paso de los años, esa producción disminuirá. Dentro de 18 años, cuando se agote la explotación del metano, toda la energía eléctrica obtenida durante esos años (1.145 millones de kilovatios por hora) servirá para abastecer durante un año a una población de aproximadamente 500.000 personas.

'Esa energía la vendemos a Unión Fenosa y la compañía nos paga por ella. Luego, esta empresa se encarga de distribuirla en la red eléctrica', explica José Ramón Martínez, gerente de Valdemingómez 2000, nombre del proyecto de recuperación del vertedero.

Martínez tiene ya una idea del destino que tendrá ese consumo energético. 'Creemos, por la proximidad de la zona y por lo que nos han dicho en Fenosa, que esa electricidad abastecerá a las nuevas urbanizaciones que se están construyendo en Rivas y en Arganda del Rey, al PAU de Vallecas y a parte del nuevo desarrollo del sureste'. La desfasificación evitará, además, que se emitan a la atmósfera cuatro millones de toneladas de gases de efecto invernadero.

Ahora, el antiguo vertedero parece un inmenso campo petrolífero con 250 pozos para extraer el metano y que están enlazados por 4,2 kilómetros de tuberías de color negro. Para desplazarse por los terrenos es necesario usar un vehículo todoterreno. En algunas partes de la pirámide de desperdicios han brotado, incluso, pequeñas flores. El viernes pasado, los obreros que trabajaban soportaban un olor fétido y nauseabundo que brota de las entrañas de la mole de basura y que se extiende por la zona. El uso de la mascarilla para los trabajadores es obligatoria y, además, la extracción del gas metano se hace con sumo cuidado para que no se produzca ninguna explosión.

Un jardín sobre los desperdicios

El proyecto de recuperación del antiguo vertedero de Valdemingómez no termina con la extracción del gas metano para crear electricidad. Dentro de seis meses, un parque forestal de 110 hectáreas se asentará sobre la mole de basuras. La última capa que aislará la montaña de desperdicios será una cobertura de 20 centímetros de espesor de tierra vegetal, que servirá de asiento a las plantas y los árboles que formarán el futuro parque. "Como el vertedero estará sellado por varias capas, no podremos plantar árboles muy grandes porque las raíces romperían el aislamiento", explica Francisco Sánchez, responsable municipal de Valdemingómez 2000. Así, el Ayuntamiento empezará a plantar este mes 300.000 arbustos de 35 especies diferentes y casi 60.000 árboles. "El parque lo vamos a inaugurar el próximo mes de enero, pero de forma restringida . Para abrirlo a todo el público tenemos que esperar unos años a que los árboles echen raíces y no se estropeen", comenta Adriano García-Loygorri, concejal de Medio Ambiente. "El sistema de riego será con agua procedente de una estación depuradora", añade. Para las visitas educativas, un trenecito recorrerá la meseta del vertedero y tendrá varias paradas: al observatorio de aves, a las chimeneas de gasificación y a las plantaciones autóctonas. ¿Qué pasará con el olor nauseabundo del vertedero? Según los técnicos municipales que trabajan en el proyecto, el metro y medio de aislante evitará malos olores. "El parque no olerá mal y la capa será tan profunda que nadie podrá excavar en busca de la montaña de basura", aseguran. El parque forestal, que tendrá un aparcamiento de 150 plazas, contará con un centro tecnológico medioambiental que acogerá exposiciones, salas de conferencias y una biblioteca. A las 110 hectáreas de este parque forestal se irá incorporando progresivamente el actual vertedero de las Dehesas, de una extensión similar. El Ayuntamiento no va a esperar, como con Valdemingómez, a que el actual vertedero agote su espacio para recuperarlo. A medida que se vayan llenando las celdas de basura, los técnicos las sellarán y harán exactamente el mismo proceso de extracción de metano y de plantación de árboles. Con la desgasificación y forestación, el trabajo no ha terminado. El Ayuntamiento ha establecido un plan de seguridad de 30 años de duración. Este plan controlará, entre otras cosas, los desperfectos en la capa de sellado y las roturas en las conducciones de gas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 01 de junio de 2002.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50