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Reportaje:

Cuando Almería era Arabia

El festival almeriense de 'cortos' presenta la crónica del film sobre el mítico T.E. Lawrence

El Festival Internacional de Cortometrajes Almería en Corto ha reservado para el ecuador de su programa la sorpresa editorial para cinéfilos con la presentación del libro Lawrence de Arabia. El especialista y crítico Juan Tejero (Madrid, 1966) presentó ayer su crónica 'épica' en torno a una de las superproducciones más importantes de la historia del cine llevada a cabo entre el director David Lean y el productor Sam Spiegel. Tejero ofrece en casi 200 páginas un texto profuso en datos y anécdotas en torno a una película sobre Thomas Edward Lawrence, Lawrence de Arabia, defensor de los derechos de los árabes y figura decisiva en la revuelta contra los turcos en 1916.

La leyenda en torno al personaje, las relaciones entre Spiegel y Lean, el reparto seguido para el trabajo, la adaptación de una obra que no contaba con guión o la estrella que encarnó el papel protagonista, Peter O'Toole, son algunos de los capítulos que completan un libro nutrido en fotografías de un rodaje que costó 20 millones de dólares, dos años de preparación y 14 meses de 'polvoriento' rodaje, 'más de lo que tardó el propio Lawrence en ver a las tribus del desierto unidas bajo el príncipe Feisal y cambiar el signo de la guerra a favor de los Aliados y en contra de los turcos en la I Guerra Mundial'.

'El libro interesa a los amantes del cine. En él se describe al detalle el rodaje de una superproducción de la época tan interesante como la propia película en sí', dijo el autor. El trabajo de Tejero ve la luz arropado por el festival que organiza la Diputación de Almería, institución que pidió al crítico el monográfico sobre la obra maestra de Lean editado por T&B a través de su colección Making Off. La película rodó exteriores en Jordania, España, Marruecos e Inglaterra y la crónica de Tejero se reserva algunas de las mejores y más divertidas anécdotas a la 'temporada en el infierno' que el equipo invirtió en el desierto jordano. 'Había que traer el agua en cisternas y la comida llegaba por avión desde Inglaterra. Durante el día, el calor rondaba los 55 grados, lo que obligaba a rodar al amanecer o al atardecer. El resto del tiempo se hacía necesario envolver las cámaras en toallas húmedas y enfriar los termómetros para que no estallasen en el intento de registrar el progreso de la canícula', revela un capítulo. Amén de la ardua tarea de documentación elaborada por el autor, el libro también recoge las biografías del equipo de dirección y técnico, actores principales y secundarios 'de lujo' como Anthony Quinn, Arthur Kennedy, Jack Hawkins, Anthony Quayle, Claude Rains, José Ferrer y Donald Wolfit. 'No oculto que para mí, cualquier tiempo pasado fue mejor en esto del cine. Que me descubro ante el cine inglés o italiano de antes de los sesenta y que, a partir de esta fecha, lo que se hace se ha alejado drásticamente de esa fórmula clásica de entender el cine', se dolió Tejero.

De Cabo de Gata a Sevilla

El eslogan Almería, tierra de cine va estrechamente unido a la película Lawrence de Arabia, al destino y, quizá, a un providencial desajuste económico que fue lo que provocó la llegada del equipo de rodaje hasta la provincia. Fue Andre de Toth quien descubrió el paisaje almeriense donde más tarde se rodó Cleopatra (1963) y Patton (1970). 'Yo conocía a Sam Spiegel y me contrató Mike Frankovich. Mike me dijo que tenían un problemilla con Lawrence de Arabia. Estaban fuera de plazo, fuera de presupuesto y sólo tenían 45 minutos de película. Vi el metraje y dije que me parecía absolutamente magnífico. Me fui a Jordania para ver a David y él me envió a España para localizar con John Box. Era una forma de ahorrar tiempo y David confiaba en mí para encontrar lugares para rodar. Viajé con mi propio avión y recorrí todo el país. Y descubrí Almería', explica De Toth. En las dunas de Cabo de Gata se rodó una de las escenas más espectaculares de la película: la voladura del tren que va de Damasco a Medina, en Arabia, y que sabotea Lawrence con tanto éxito. Para ello se construyó un trayecto de vía de unos 2,5 kilómetros y más de 60 trabajadores acondicionaron el terreno. La conquista del puerto de Aqaba considerada visualmente el clímax de la primera parte -con un memorable travelling de los jinetes entrando en la ciudad- se rodó en Carboneras. Para ello se levantó todo un poblado con sabor oriental que era una reproducción exacta de la ciudad jordana. Pero el paso del equipo en Almería contó con una escala previa en Sevilla durante tres meses. Allí se rodaron sólo interiores en muchos de los pabellones de la exposición universal. Los extras contratados en la capital andaluza estuvieron dirigidos por Pedro Vidal, que rememora una de las anécdotas más divertidas, ocurrida en el momento en que los presentes debían vitorear y agitar los brazos con la entrada de Allenby en la ciudad. 'No podíamos decirles que era Lawrence de Arabia, porque todos sabían que era homosexual. Lean me dijo que les dijera que era Charles Dickens. Pero yo sabía que ellos no sabían quién era Dickens, ni siquiera quién era Cervantes. De forma que les dijimos que era Antonio Ordóñez, un torero famoso, y entonces gritaron como locos', explica Vidal en el libro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002

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