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THE NEW YORK TIMES | REVISTA DE PRENSA
Opinión

Viaje a La Habana

Teniendo en cuenta lo mucho que han hecho durante las últimas cuatro décadas tanto Estados Unidos como Cuba para atormentarse mutuamente, fue sorprendente contemplar el otro día al ex presidente Jimmy Carter en manga corta y luciendo una gorra de béisbol mientras efectuaba el lanzamiento de honor de un partido en La Habana. La visita que ha hecho Carter esta semana a Cuba no significa el deshielo de las relaciones bilaterales, pero su estancia ha demostrado cuánto más lógico es entablar un diálogo franco con Castro y su país en vez de esquivarles como si fueran leprosos ideológicos. (...) Al hacer un llamamiento a favor de la finalización del embargo de EE UU hacia Cuba y de la proliferación de los intercambios entre cubanos y norteamericanos, Jimmy Carter avanzaba la idea, de sentido común, de que forzar a las sociedades cerradas a que se abran tanto al comercio global como a las influencias culturales democráticas (...) tiende a minar el poder de un régimen totalitario. (...) Todo lo que ha conseguido el embargo ha sido darle un culpable a Castro de todos sus fracasos. (...) Pero George Bush mantiene su política hacia Cuba, y se anuncia una nueva iniciativa (...) que incluirá medidas de profundización del embargo. (...) La noticia esperanzadora es que hay muchos republicanos cansados de que la política exterior del país esté secuestrada por activistas anticastristas en un Estado clave desde una perspectiva electoral. (...) Un día de estos, los hermanos Bush reconocerán que el aislamiento de Cuba no sirve ni a los intereses de Estados Unidos ni a los de Cuba.

Nueva York, 16 de mayo

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