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PERFIL

Muere Montsalvatge, un músico libre y ecléctico

El autor de las célebres 'Cinco canciones negras' falleció ayer en Barcelona a los 90 años de edad

Xavier Montsalvatge, el más internacional de los compositores españoles, murió ayer, a los 90 años de edad, en su casa de Barcelona, a causa de un enfisema pulmorar que padecía. Pilar de la música española de la segunda mitad del siglo XX, Montsalvatge alcanzó el reconocimiento internacional, a los 33 años, con sus celebérrimas Cinco canciones negras, representativas del elemento más distintivo de su trayectoria: el antillanismo. Pero su obra, integrada por más de un centenar de partituras, se resiste al encasillamiento. Personalidad polifacética, fue director de la revista Destino, donde conoció a Josep Pla, que le dedicó uno de sus retratos literarios. La capilla ardiente quedó instalada en el Palau de la Generalitat de Cataluña.

Físicamente muy debilitado desde que en julio de 2001 le extirparon la vesícula, Xavier Montsalvatge (Girona, 1912) vivió los últimos nueve meses de su vida en la contradicción de un cuerpo que no respondía a las enormes ganas de vivir y trabajar que siempre le habían caracterizado. Apenas salía de su casa -'me canso, me cuesta moverme', decía-, pero sus amigos le visitaban y se sorprendían de su espectuacular lucidez y memoria. Ayer se levantó para desayunar. Luego volvió a acostarse, y alrededor de las diez de la mañana murió 'plácidamente en la cama, la misma en la que habían muerto su padre y su abuelo', según contó su hija Yvette, a quien el compositor le dedicó en 1961 Sonatina para Yvette, una de sus piezas más difundidas.

La capilla ardiente del músico, instalada en el palacio de la Generalitat de Cataluña, se abrió ayer a las seis de la tarde y se cerrará a hoy a las tres de la tarde. Media hora después se celebrará un funeral íntimo en la pequeña capilla del palacio de la Generalitat, en la que apenas caben medio centenar de personas. La familia ha previsto para más adelante una ceremonia de carácter musical en la basílica de Santa María de Mar, de Barcelona, y ayer, el Palau de la Música Catalana, donde se estrenaron muchas de sus obras y donde hizo su última aparición pública -el pasado 26 de febrero, en un concierto de homenaje con motivo de su 90º aniversario-, anunció la organización de un gran acto musical en su memoria.

Homenajes

Xavier Montsalvatge estaba siendo objeto este 2002 de numerosos homenajes con motivo de sus 90 años. Homenajes que continuarán en toda España, y que él agradecía de forma sincera, aunque su natural sardónico le impulsaba a decir que 'no había para tanto', como queriéndose quitar importancia. No ocultó, sin embargo, la gran felicidad que sintió cuando su ópera Babel 46 se estrenó el pasado 25 de marzo en el Teatro Real de Madrid. Ese día salió del hospital, donde fue ingresado el 11 de marzo, justo el día de su aniversario, por una insuficiencia respiratoria provocada por el enfisema pulmorar que padecía.

Peteneciente a una familia de banqueros que se dedicaron más a las letras que a la banca, lo que les condujo a la ruina, Xavier Montsalvatge nació en Girona el 11 de marzo de 1912. Sus primeros años transcurrieron entre Girona y Olot, y a los ocho años recibió un violín como regalo de Reyes, que marcó de forma definitiva su inclinación por la música. Dos años más tarde se trasladó a Barcelona, donde estudió música en el Conservatorio Municipal con Francesc Costa, Eduard Toldrà, Jaume Pahissa y Enric Morera. En el quinto curso de violín se dio cuenta de que nunca llegaría a ser un gran concertista y se inclinó por la composición, aunque llegó a dar algún concierto esporádico. En 1933, antes de finalizar sus estudios, presentó tres Impromptus para piano a un concurso de composición. Lo ganó.

Con las 500 pesetas del premio viajó a París, donde confirmó sus inclinaciones hacia la música francesa en detrimento de los estilos de Wagner y Strauss, que su maestro Enric Morera le inculcaba en las clases de composición. Pese al ambiente musical barcelonés de la época, dominado por el wagnerianismo y el dodecafonismo que el propio Schönberg había llevado a la capital catalana, Monstalvatge prosiguió su personal e independiente camino alentado por los premios que iba ganando con sus obras. Pero la música no daba para vivir y ya antes de la guerra civil empezó a ejercer la crítica, primero en el diario El Matí, y tras la guerra, en el semanario Destino, en el que entró como compaginador y acabó de director (1968-1975).

Pese a ser un compositor reconocido internacionalmente desde el estreno, en 1945, de sus célebres Cinco canciones negras y recibir numerosos encargos, Montsalvatge nunca dejó la crítica, que, tras Destino, siguió ejerciendo en el diario La Vanguardia hasta que su salud le impidió asistir a los conciertos. También impartió la disciplina de composición en el Conservatorio de Barcelona.

Todos los géneros

Su amplia obra, con más de un centenar de partituras, abarca todos los géneros, desde la música sinfónica a la ópera, pasando por la música de cámara, los conciertos, el ballet, la música incidental, vocal, las bandas sonoras y la música para cobla. Su amplia discografía, en la que están representados todos los géneros, tiene como obra estrella las Cinco canciones negras. Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé y Teresa Berganza encabezan una nutrida lista de ilustres intérpretes de estas cautivadoras melodías, que también incluye a Marilyn Horne, Nan Merriman, Alfredo Kraus, Kathleen Battle o Ainhoa Arteta, informa Javier Pérez Senz.

El sentimiento de dolor por la pérdida de Montsalvatge fue ayer unánime. El Ayuntamiento de Girona, su ciudad natal, le rindió homenaje antes de iniciarse el pleno municipal; el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, destacó su proyección internacional, y la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, elogió su dilatada vida profesional. Entre sus colegas compositores, Joan Guinjoan le calificó de 'figura completa y filósofo'; Cristóbal Halffter aseguró que España todavía está 'en deuda con Montsalvatge'; Tomás Marco destacó que había logrado lo más difícil, 'ser respetado y admirado por las escuelas y generaciones de compositores'. La mezzosoprano Teresa Berganza, finalmente, lo calificó de 'músico inmortal'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de mayo de 2002