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Los políticos holandeses carecen de escolta policial

Las autoridades holandesas han decidido establecer fuertes medidas de protección para los dirigentes políticos nacionales ante el temor de que puedan repetirse episodios como el de ayer. Pim Fortuyn, el líder ultraderechista populista asesinado a manos de un joven blanco de nacionalidad holandesa, había recibido numerosas amenazas a través de llamadas telefónicas, pero la policía no había tomado ningún tipo de medidas.

Los políticos holandeses no cuentan con protección especial, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países europeos. El propio primer ministro, Wim Kok, se jacta de ir diariamente en bicicleta a su despacho oficial, en La Haya, contiguo al Parlamento. No cabe duda que lo ocurrido ayer marcará un antes y un después en una tranquila nación de 16 millones de habitantes, con un 10% de inmigrantes extranjeros, acostumbrada en esta década pasada a no tener problemas de atentados. Por mucho que el asesinado Fortuyn anunciara en su campaña electoral el apocalipsis si no se ponía freno a la entrada de foráneos.

Por ahora no hay ninguna decisión de retrasar la fecha de las elecciones generales, cuya fecha está fijada para el día 15. El primer ministro en funciones, el socialista Wim Kok, convocó anoche una reunión extraordinaria del gobierno de coalición para abordar la situación que ha provocado el asesinato de Fortuyn. Fuentes oficiales anunciaron que la única decisión tomada por el momento es la de suspender todos los actos de la campaña electoral.

El Gobierno de Kok, una coalición integrada por socialistas, liberales centristas y ultraliberales, presentó la dimisión hace tres semanas a raíz del escándalo sobre la presunta negligencia de los cascos azules holandeses en la matanza de Srebrenica en 1995, que causó la muerte de 7.000 musulmanes a manos de las fuerzas serbias. Kok asumió la responsabilidad, pese a que la acción sucedió cuando él no estaba en el gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 2002