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La escritora Susana Fortes plasma su pasión por el cine en el dietario 'Adiós, muñeca'

La escritora Susana Fortes dice soñar con travellings y contrapicados. Lo afirma sin reparos: su literatura es muy visual, muy cinematográfica, a pesar de ser consciente de que dichas expresiones se usan a menudo en tono despreciativo. Pero ha 'contraido la fiebre visual' a la hora de escribir y no puede remediarlo, señaló ayer en la Fira del Llibre de València en la presentación de su libro Adiós, muñeca (Espasa), una recopilación de artículos sobre cine publicados en la Cartelera Turia que incluye también textos inéditos. La autora de Querido Corto Maltés explicó así su temprana pasión por el cine, que comparte con la literatura. Ahora ambas pasiones se han unido en una especie de 'dietario' que recoge 'las mitologías' personales de la escritora gallega afincada en Valencia. Actores, realizadores, títulos, temás en general del cine, con los que de alguna manera todos se pueden reconocer 'porque hemos crecido con el cine', desfilan por el libro. 'En el fondo la vida se salva antes por lo que podemos imaginar que por las cosas que suceden', apuntó Fortes, en compañía del periodista y escritor Fernando Delgado, el crítico y realizador Sigfrid Monleón y el escritor Vicente Muñoz Puelles, quienes oficiaron de presentadores.

También Muñoz Puelles ha estado presente en la Fira con su último libro, Manzanas (UNED y Mario Muchnik). El escritor valenciano ha reunido una serie de relatos publicados en Levante cuyo nexo halló de la siguiente manera: 'Al principio escribía sobre temas diversos, pero echaba de menos un hilo conductor; por puro azar escribí Las manzanas de Newton; acto seguido, Las manzanas de Schiller; después se me ocurrieron Las manzanas de Courbet, las del edén, las de Joyce, las de Rossini, las de los hermanos Grimm. Había descubierto la manera de contar la vida de cualquier personaje'. El editor Mario Muchnik no escatimó elogios: Muñoz Puelles 'tiene una sensibilidad y un talento compositivo como el de Mozart'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de mayo de 2002