El Reino Unido advierte a España de que no aceptará un acuerdo transitorio sobre Gibraltar

El Gobierno británico presiona para que Madrid renuncie a posteriores reclamaciones

El Gobierno británico atemperó ayer el optimismo del Gobierno español en las negociaciones sobre Gibraltar. Peter Hain, ministro para Europa, advirtió de que no aceptará un acuerdo transitorio sobre la soberanía del Peñón, una manera de decir que si españoles y británicos acuerdan compartir la soberanía de Gibraltar, Madrid deberá renunciar a cualquier futura reclamación territorial. Algo que Josep Piqué dijo que jamás será aceptado por España.

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La posición del Gobierno británico no es nueva, pero sí es nuevo que lo diga. Desde hace semanas se sabe que uno de los flecos más difíciles de superar es por cuánto tiempo se puede aplicar la fórmula de la soberanía compartida, piedra angular del acuerdo que ambos países ultiman. Pero hasta ahora el Gobierno de Tony Blair no había rechazado públicamente la posibilidad de aceptar un acuerdo que no cierre para siempre el contencioso sobre la soberanía. Hain se refirió asimismo en público a un segundo fleco también conocido: Londres quiere mantener el control total sobre las bases militares que tiene en Gibraltar.

La declaración de Hain, pronunciada en una conferencia de prensa con corresponsales de la prensa extranjera convocada para hablar de los asuntos de actualidad general, atempera el optimismo destilado el pasado martes por el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué.

Piqué, que se reunió casi en secreto en Valencia con su homólogo Jack Straw tras la celebración de la Conferencia Euromediterránea, se declaró 'muy satisfecho' tras el encuentro, afirmó que se había logrado 'un avance importante' y pronosticó que se alcanzaría un compromiso a mediados del mes que viene.

El ministro británico para Europa resaltó ayer que ambos países llevan 'nueve meses de estupendas y constructivas negociaciones'. 'Hemos hecho muchos progresos, pero quedan por resolver algunos asuntos muy, muy difíciles', admitió. 'Queremos un acuerdo seguro, estable, que garantice los tradicionales modos de vida de la población del Peñón con la mayor cooperación posible entre Gibraltar y España y entre el Reino Unido y España, y que aborde también con la cuestión de la soberanía'.

'Hace dos años' -añadió- 'consideramos que había dificultades pero que no eran insuperables. Hemos hecho grandes progresos para llegar a un acuerdo, tiene que haber un acuerdo, pero un acuerdo que dé confianza al pueblo de Gibraltar y a nuestro Parlamento, y con una serie de principios irrenunciables'. 'Nosotros necesitamos primero que haya un referéndum; segundo, queremos un acuerdo definitivo que acabe con una disputa de 300 años, no queremos acuerdos transitorios; y tercero, queremos mantener el control sobre las instalaciones de defensa', insistió el ministro británico, y agregó: 'Esos son los asuntos clave. Puede ser un acuerdo histórico, pero no hay acuerdo sin sacrificio', concluyó.

El Gobierno británico quiere que Madrid aplique al problema de Gibraltar la misma solución pactada con Dublín para impulsar el proceso de paz en Irlanda del Norte. Irlanda modificó su constitución para renunciar a la integridad territorial de la isla, aunque mantuvo la salvedad de que esa integridad sólo se producirá con el acuerdo de la población del Ulster. Pero parece difícil que España acepte una solución semejante. Primero porque sería darle a los gibraltareños un rango que hasta ahora los gobiernos españoles les han negado y les siguen negando. Y segundo, porque el ministro Piqué recordó a principios de febrero que 'ni este ni ningún Gobierno español en el futuro renunciará a la reintegración territorial de Gibraltar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 25 de abril de 2002.

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