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Una exposición enfrenta la vanguardia de las pintoras María Blanchard y Olga Sacharoff

Ambas artistas partieron del cubismo para desarrollar un lenguaje propio

Las pintoras María Blanchard (Santander, 1881-Madrid, 1932) y Olga Sacharoff (Tbilisi, 1879-Barcelona, 1950) siguieron, a pesar de sus diferentes orígenes geográficos y sociales, una trayectoria artística paralela. Pertenecientes a la misma generación, ambas contactaron con la corriente cubista en París, consiguieron el reconocimiento de las primeras vanguardias europeas y lograron crear un lenguaje propio. La sala de la BBK de Bilbao enfrenta en una exposición inaugurada ayer el camino de 'suavidad y lirismo' de Blanchard y 'la fuerza y el volumen' de Sacharoff.

No hay constancia de que María Blanchard y Olga Sacharoff tuvieran un trato directo, a pesar de que compartieron los ambientes artísticos del París de comienzos del siglo XX y trajeron a España las vanguardias europeas. Sus vidas fueron muy distintas. Blanchard, incomprendida, pobre y atormentada por sus defectos físicos, tuvo que instalarse finalmente en la capital francesa, mientras que Sacharoff, de familia adinerada, optó por vivir en España y acabó retratando en Barcelona a la burguesía catalana.

Ambas consiguieron destacar en un mundo adverso, reacio a reconocer el talento artístico de las mujeres. En plena posguerra española, Eugenio d´Ors seleccionó obra de las dos pintoras para el I Salón de los Once, en 1943. 'No han sido valoradas y ahora se reivindica su papel', señala la comisaria de la exposición, Mercedes Prado. 'Fueron dos mujeres que dieron a conocer en España la modernidad del siglo XX y las primeras vanguardias'.

La exposición reúne 10 pinturas de Blanchard y 13 de Sacharoff, que pretenden mostrar las evolución cronológica de ambas pintoras y el peso que tuvo el cubismo en sus respectivas carreras. La muestra arranca con La gitana (1907), un ejemplo de los comienzos academicistas de Blanchard, para pasar a una serie de composiciones cubistas realizadas entre 1915 y 1920. 'Expuso con los cubistas con éxito, pero el dinero no llegó', recuerda Prado. A partir de entonces, la pintora abandonó el cubismo y entró de nuevo en la figuración, volcándose con suavidad de las escenas interiores, retratos infantiles y pinturas que plasman la enfermedad, como Le malaux dents (El dolor de muelas), incluida en la exposición.

El recorrido por la obra de Sacharoff se abre con las pinturas realizadas a partir de 1913 bajo la influencia de los cubistas, en especial de Juan Gris. Sacharoff evolucionó centrándose en una paleta de colores grises y azulados y transformando las líneas rectas del cubismo en formas onduladas y alargadas, que recuerdan a las figuras de Modigliani. Fue también pionera en el uso del collage, como muestran dos obras en las que mezcla con el óleo un trozo de cartón y una puntilla.

La exposición revela el drástico cambio de estilo de Sacharoff en los años 20. Se acercó entonces al estilo de Henri Julien Rousseau, con un gran protagonismo de los animales. No abandonó la pintura de tema floral y los paisajes pero, con la fama alcanzada en el I Salón de los Once, los últimos años de su vida acabó dedicándose a los retratos de encargo.

La exposición permanecerá abierta al publico en la sala de exposiciones de la BBK (Gran Vía, 32) hasta el 22 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de abril de 2002