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AMÉRICA LATINA

Informáticos en alza

La devaluación del peso amplía las posibilidades de la industria de 'software' de Argentina

Unas pocas industrias de Argentina están creciendo en medio de la peor depresión económica de su historia. La devaluación del 67% del peso, que comenzó hace cuatro meses, abarató los costes de sectores orientados a la exportación o la sustitución de importaciones: el aceite y sus subproductos, la típica infusión del mate, los productos químicos básicos, las materias primas plásticas y el aluminio primario, según datos oficiales. No hay estadísticas sobre la pequeña industria del software, que el año pasado exportó 105 millones de dólares (120 millones de euros), pero economistas y empresarios del sector consideran que la depreciación de la moneda ha abierto una gran oportunidad para sus ventas externas. Tres cuartos de sus costes dependen de los recursos humanos.

El sector argentino de 'software' efectuó en 2001 unas ventas al exterior por valor de 105 millones de dólares, una cifra que mejorará este año

Argentina, que se situó en la vanguardia latinoamericana del auge de Internet en 1999 y 2000, ha vuelto a ser tan competitivo en software como Portugal, Grecia o Brasil, aunque menos que India o Suráfica, según un gerente local de Siemens, Amílcar Maffeo. 'Ahora, Argentina tiene una mano de obra calificada barata', destaca Jorge Vasconcelos, economista de la Fundación Mediterránea, en referencia a las nuevas ventajas competitivas de los ingenieros y técnicos en informática de este país.

El centro bonaerense de desarrollo de Siemens está intentando convencer a su casa matriz de que puede ampliar sus exportaciones, de sólo tres millones de dólares (3,4 millones de euros) en 2001. El presidente de Oracle Argentina, Luis Rodríguez Fon, ha ofrecido la mano de obra local para proyectos de la empresa en Estados Unidos y el resto de Latinoamérica. 'Ahora tenemos precios muy competitivos', explica Rodríguez Fon. IBM inauguró en diciembre pasado un campus para configurar programas y servicios en las afueras de Buenos Aires, cerca de otro similar de NEC. El laboratorio de Motorola, situado en Córdoba, la segunda ciudad del país, comenzó a exportar software para telefonía en enero pasado. Intel acaba de invertir en un centro de capacitación y la filial de la española Meta4 apuesta a que sus empleados argentinos brinden servicios en Brasil. También están exportando software las pymes locales, como Calipso, NeuralSoft o Core Security Technologies.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de abril de 2002