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AMÉRICA LATINA

Los 'temores unidos' del Mercosur

Argentina debe 1.300 millones de dólares a los exportadores brasileños

Las deudas de importadores argentinos con los exportadores brasileños alcanzan el récord de 1.300 millones de dólares. Una situación que inquieta a Brasil, aunque exista una serie de acuerdos que aseguran que los compromisos serán cubiertos gracias al constante superávit a favor de Argentina registrado en el comercio bilateral entre los dos países.

Y ése no es el único temor. La abrupta caída de las importaciones en Argentina coincide con el aumento en el nivel de exportaciones de productos argentinos a Brasil. Pero, en lugar de producir alivio, ese dato es motivo de nueva preocupación para la economía argentina.

De cada 100 dólares del nuevo PIB argentino, 6 tienen su origen en las exportaciones dirigidas hacia Brasil

A estas alturas, y gracias a la devaluación del peso, que acumula más de un 60% en lo que va del año, los valores en dólares del producto interior bruto (PIB) argentino debe situarse alrededor de los 100 millones, lo que hace que la llamada 'Brasil dependencia' asuma proporciones inéditas: de cada 100 dólares del nuevo PIB argentino, seis tienen su origen en las exportaciones a Brasil. Anteriormente, el nivel más alto alcanzado se registró entre 1996 y 1997, cuando la relación exportaciones a Brasil / PIB argentino llegó a un 3%. El año pasado, por ejemplo, de cada 1oo dólares del PIB argentino, 2,3 salieron del bolsillo de consumidores brasileños.

Analistas de Buenos Aires y altos funcionarios del Gobierno de Eduardo Duhalde reiteran que de momento, no hay nada a hacer frente a la realidad. Pero admiten que esa relación comercial de dependencia frente a Brasil es demasiado arriesgada para una economía tan debilitada como la argentina.

Desde antes de la actual crisis que afecta a Argentina, políticos, empresarios y analistas criticaban duramente la 'subordinación comercial' del país a Brasil.

El ex ministro Domingo Cavallo, por ejemplo, con la total falta de sutileza que le era peculiar, decía que era urgente liquidar la 'dependencia frente a un país de moneda débil'. Para Cavallo y para sus asesores más influyentes, la solución era 'encaminar las exportaciones argentinas para mercados más estables', como Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea. Eso, cuando un máximo de un 30% de las ventas argentinas al exterior estaba sujeto al ánimo de los consumidores brasileños. Ahora, esa participación es por lo menos el doble: hay proyecciones de que las exportaciones argentinas a Brasil alcancen el récord de 6.500 millones de dólares, es decir, más aún del doble de la mayor marca alcanzada hasta ahora. El mercado de Estados Unidos jamás significó más de un 10% del total exportado por Argentina.

La única parcela del PIB argentino que no fue afectada por la devaluación del peso ha sido precisamente el de exportaciones. Como todas las demás actividades están en plena caída, la participación de las exportaciones argentinas en la composición del PIB, y que nunca fue superior a un 11%, llegará este año a por lo menos un 30%. Es decir, más allá de términos puramente contables, lo que se registra es un fuerte aumento en la subordinación de la producción argentina a las compras brasileñas.

Conflictos relegados

Al menos por ahora, los conflictos comerciales entre los dos principales socios del Mercosur parecen relegados a un segundo plano. Es fácil comprobar eso: basta con examinar las declaraciones de los sectores de economía y comercio del Gobierno Duhalde sobre las relaciones con Brasil. Las ventas al exterior son fundamentales para la recuperación de la economía de Argentina, y Brasil se transformó en una válvula de escape para la crisis. Para culminar, mientras el comercio bilateral Brasil-Argentina sigue funcionando, las transacciones comerciales de los argentinos con otros mercados se encuentran muy afectadas.

Por el lado brasileño, sin embargo, el panorama es bastante más sombrío. Este año se calcula que solamente un 3% del total de exportaciones de Brasil tenga como destino a su principal socio de Mercosur. Vale recordar que en el auge del comercio en el bloque regional, es decir, 1997 y 1998, los argentinos llegaron a consumir un 13% de todo lo que Brasil exportó. Tiempos que para los exportadores brasileños son motivo de profunda nostalgia, mientras que para los exportadores argentinos la felicidad está plantada en 2002.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de abril de 2002