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Glenn Murcutt gana el premio Pritzker de Arquitectura

El arquitecto australiano desarrolla la 'estética de la necesidad' de la cultura aborigen

El premio Pritzker de Arquitectura ha recaído en su edición de 2002 en el australiano Glenn Murcutt (1936), quien recibirá el galardón el próximo 29 de mayo, en una ceremonia que tendrá como escenario el Campidoglio romano. Un jurado formado por Giovanni Agnelli, J. Carter Brown, Ada Louis Huxtable, Carlos Jiménez, lord Rothschild y Jorge Silvetti resaltó el carácter ejemplar de una obra cuya singularidad radica en su fidelidad simultánea a la herencia del Movimiento Moderno y a la tradición autóctona. El galardón distinguió el año pasado al equipo Herzog & De Meuron.

Desde 1997, cuando el Pritzker -el premio que cada año organiza la Fundación Hyatt y que en 1996 se concedió al español Rafael Moneo- recayó en un arquitecto de obra escueta y casi secreto como el noruego Sverre Fehn, la lista de sus galardonados se ha ido llenando con nombres sonoros -Norman Foster, Renzo Piano, Rem Koolhaas y Herzog & de Meuron-, asociados a edificios famosos. Este año, el premio de arquitectura más codiciado se otorga de nuevo a un personaje alejado del circuito mediático. En las antípodas del star system arquitectónico, el australiano Glenn Murcutt es autor de un puñado de pequeñas obras que reinterpretan desde un contexto regional el legado universal de la modernidad.

Nacido en 1936, Murcutt se familiarizó pronto con la arquitectura gracias a la profesión de su padre, un constructor y promotor interesado por las novedades técnicas y formales y suscrito a varias revistas norteamericanas. En una de ellas, Architectural Forum, el joven Glenn vio publicada en 1951 la casa Farnsworth de Mies van der Rohe; en esta obra, junto a la Maison de Verre de Pierre Chareau -que visitó en un viaje a Europa en 1973-, encontró dos puntos de referencia clave para su propia trayectoria: de la primera, transparente y posada en un entorno natural, valora su condición de recinto de contemplación que soslaya el programa doméstico; de la segunda le seduce en cambio su estricta condición de máquina de habitar.

Refinamiento

Con su refinamiento industrial y su acierto para traducir a formas construidas unos modos de vida, la arquitectura residencial de Richard Neutra, Craig Ellwood y el programa de las Case Study Houses californianas coinciden con la sensibilidad de Murcutt, que ha sabido reinterpretar este lenguaje moderno a la luz de la herencia vernácula y el paisaje propios, desarrollando una 'estética de la necesidad' común a la cultura nómada aborigen, con sus alojamientos temporales, y a la abnegada vida de los colonos, con sus cobertizos para la actividad agrícola y ganadera.

Tras abrir su propio estudio en 1969, la primera casa que realizó, para el campeón olímpico australiano de natación John Devitt, ofrecía unos paños de ladrillo ciegos hacia la calle y una galería cubierta con amplios ventanales hacia el jardín.

Esta diferenciación de las fachadas según la orientación es una constante de sus proyectos de casas, como también lo es que éstas sean de planta rectangular, para favorecer la ventilación cruzada, y se eleven sobre el plano del suelo, o que escoja técnicas de construcción conocidas por la mano de obra local y emplee materiales -madera, chapa corrugada o vidrio- que pueden adquirirse por catálogo.

Concebidas en función tanto del emplazamiento como del clima, las casas Marie Short en Kempsey (1974-1975), Ball-Eastway en Glenorie (1980-1983) o Magney en Bingi Point (1982-1984) muestran hasta qué punto es afortunada la fusión que Murcutt ha llevado a cabo del pabellón miesiano con el galpón industrial.

En el estudio del arquitecto en Mosman, Nueva Gales del Sur, ni siquiera hay una secretaria que atienda al teléfono. Murcutt trabaja solo, y probablemente esa decisión de asumir personalmente desde la relación con el cliente hasta los más mínimos detalles del proyecto y su construcción ha determinado el carácter casi exclusivamente doméstico de su producción, que se prolonga en edificios públicos de pequeña escala como el Museo de Historia Local de Kempsey (1976-1988).

Sin embargo, ahora se halla inmerso en la que será su mayor obra, el Centro de Arte de Riversdale, una comunidad de artistas para cuyo diseño se ha asociado con Wendy Lewin y Reg Lark, dos colegas de Sydney, y de la que ha concluido ya la residencia, una casa grande y soleada que se asoma desde una verde colina al río Shoalhaven.

En 1992, Murcutt fue galardonado con la prestigiosa medalla Alvar Aalto por la racionalidad constructiva de su arquitectura, y por la particular interacción que en ella se produce entre naturaleza, paisaje y cultura. El credo de este arquitecto de carácter abierto y convicciones inamovibles, cuya trayectoria recibe hoy el reconocimiento del Pritzker, se resume en una vieja máxima de sus antepasados: 'Debes tocar la tierra ligeramente'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de abril de 2002