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Bush, "furioso" con su aliado

El presidente George Bush adoptó ayer el tono más severo de que fue capaz para reiterar su exigencia de que las tropas israelíes se retiraran inmediatamente de las ciudades palestinas. "Lo dije muy en serio", afirmó, refiriéndose al mensaje lanzado el sábado, en compañía del primer ministro británico, Tony Blair. Los portavoces de la Casa Blanca hicieron saber a la prensa que Bush estaba "furioso" con Ariel Sharon y que la relación entre ambos dirigentes, firmes aliados hasta ahora, atravesaba una fase "muy tensa" y "difícil".

Cuando Sharon anunció por fin anoche una retirada parcial de su Ejército, la Casa Blanca reaccionó con cautela. "Parece un paso en la dirección correcta", dijo un portavoz. La irritación de Bush, sin embargo, parecía persistir. Cuando telefoneó a Sharon, el viernes, para reclamar un repliegue de las tropas, el presidente de EE UU sabía que la retirada no podía realizarse de forma inmediata. El secretario de Estado Colin Powell ya había reconocido que una operación militar tan amplia no podía ser cancelada en horas. Lo que sí esperaba Bush era algún tipo de declaración pública de Sharon acerca de la inminencia de la retirada. Pero éste lanzó nuevas incursiones sobre ciudades palestinas. Bush se sintió desafiado.

"Podemos esperar que otros dirigentes de Oriente Próximo, como (el presidente iraquí) Sadam Husein, muestren una actitud desafiante hacia EE UU. Pero no lo esperábamos de Sharon", indicó un portavoz presidencial, quien agregó que la reticencia israelí a cumplir las exigencias de su principal protector militar y económico se había producido "en el peor momento". Hasta la semana pasada, Bush se había resistido a intervenir directamente en la crisis israelo-palestina. El hecho de que su autoridad no fuera reconocida de forma inmediata, después de haber apoyado sin reservas "el derecho de Israel a defenderse del terrorismo" y arriesgar el prestigio de su secretario de Estado en una gira sin garantías de éxito, le afectó de forma personal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de abril de 2002