Un gobernador reta al Ejecutivo de Nigeria y defiende la 'sharía'

300.000 nuevas firmas apoyan en Madrid a Safiya Hussaini

El gobernador de Zamfara, el primer Estado de Nigeria que estableció la sharía (ley coránica), desafió ayer al Gobierno federal (con el telón de fondo de la sentencia definitiva el próximo lunes para Safiya Hussaini, condenada a ser lapidada) y rechazó que los no musulmanes puedan juzgar las sentencias islámicas. En Madrid, Amnistía Internacional presentó 300.000 firmas (en una semana han sido 600.000) en la Embajada nigeriana.

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'El islam es una fe: sólo quienes la profesan pueden determinar lo que está bien o mal', dijo a la BBC Ahmed Sani, gobernador del estado norteño de Zamfara, el primero de los 11 que desde hace tres años se rigen por la sharía en Nigeria. Las declaraciones de Sani suponen un reto a la carta del ministro federal de Justicia, Kanu Agabi, publicada el pasado jueves por la prensa nigeriana, en la que se advertía que la sharía, al vulnerar la Constitución, podría poner en peligro 'la estabilidad, unidad e integridad de la nación'. Agabi señalaba que la sharía 'viola los compromisos constitucionales nigerianos sobre los derechos humanos y la no discriminación por religión o sexo'.

El enfrentamiento entre el Gobierno central y el gobernador de Zamfara tiene como causa, aunque ninguno de los litigantes lo mencione, la vista judicial, el próximo lunes, en el estado norteño de Sokoto para decidir si se ratifica la condena a muerte por lapidación de Safiya Hussaini, de 35 años.

Sani afirmó ayer que la lapidación, la amputación y los azotes, castigos previstos en la sharía, son constitucionales, puesto que la Carta Magna defiende el derecho a que cada cual profese su religión.

Firmas

Mientras, continúa la presión internacional para que Safiya no sea ejecutada y para que se revoque la sharía. Ayer Amnistía Internacional (AI) presentó ante la embajada de Nigeria en Madrid sacos con 300.000 firmas que, sumadas a las de la semana pasada, suponen 650.000 testimonios en favor de Safiya.

El embajador nigeriano, Samuel Otuyelu, declaró, tras entrevistarse con el director de AI, Esteban Beltrán, que 'evitar la muerte de una persona es contribuir a la paz y el desarrollo de los pueblos', aunque añadió que no puede prometer que su Gobierno impida la lapidación. Beltrán insistió en que 'es necesario que continúe la presión internacional, pues el paso que ha dado el Gobierno de Nigeria, aunque importante, no es suficiente'. Según Beltrán, el Gobierno federal debe derogar la ley o los artículos que atentan contra los derechos internacionales y humanos, porque el caso de Safiya no es único.

Si la sentencia contra Safiya es ratificada, sólo cabrá recurso al Tribunal Supremo federal o una intervención del presidente, Olusegun Obasanjo, que ya ha manifestado su repulsa contra la condena. Obasanjo, natural del sur del país y cristiano, obtuvo no obstante un gran eco electoral en el norte musulmán en las elecciones de 1999, las primeras tras 15 años de dictadura militar. Los observadores intuyen que Obasanjo podría ahora sopesar que su apoyo a Safiya podría reportarle el sostén de cuantos en Nigeria se oponen a la sharía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 22 de marzo de 2002.

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