Los apuntes íntimos de Josep Pla se publican completos en castellano

Aznar evoca la amistad de su abuelo y el escritor en la presentación de los dietarios

La traducción al castellano de todos los dietarios de Josep Pla es un acontecimiento literario de primera magnitud. Así lo subrayó ayer el presidente del Gobierno, José María Aznar, que cerró la presentación en la Biblioteca Nacional de Madrid del segundo volumen -editado por Espasa Calpe- de estas páginas autobiográficas que fluyen entre el diario, las memorias y la crónica periodística. Notas para Silvia, Madrid, La llegada de la República y Notas del crepúsculo (éstas escritas al borde de los 80 años) conforman este libro traducido del catalán por Xavier Pericay. 'Un trasvase cultural de primer orden', afirmó rotundo Aznar.

Notas para Silvia es una obra acabada de reescribir en 1973, pero que incluye materiales fechados a partir de 1932. En la primera parte, el autor trata de las circunstancias políticas, sociales y culturales del mundo en general y de Cataluña en particular. 'He cumplido ya 79 años... He vivido todas las revoluciones habidas en España durante este siglo', escribe Pla (1897-1981) al comienzo de Notas del crepúsculo, para algunos su obra más terrible, y que cierra el volumen que se presentó en Madrid.

Los motivos por los que el presidente del Gobierno presentaba este libro eran, según explicó, personales. Su abuelo, el periodista Manuel Aznar Zubigaray, y un pimiento rojo tenían la culpa. Al pimiento rojo (relleno de carne) se alude en la página 695 del volumen. En dicha página, Pla se detiene a elogiar la 'exquisitez' que un día le brindaron en la casa familiar de los Aznar en el pueblo navarro de Echalar. Allí degustó el plato que se cocinaba en la casa de un amigo que le enseñó 'de periodismo, de política y de literatura'. Escribe Pla: 'Era el día exacto para comer aquel pimiento inolvidable que nos presentaron con perfecta naturalidad'. 'El gran pimiento rojo que comió Pla en esa casa y otras cosas que aquí he dicho explican mi presencia. Con ella hoy quiero cerrar un viejo círculo', afirmó Aznar, que acudió acompañado por Ana Botella y las ministras de Cultura, Pilar del Castillo, y de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés.

El presidente recordó cómo descubrió un día en la biblioteca de su padre un libro de Pla dedicado a su abuelo: 'En ese libro, hoy en mi biblioteca, hay una dedicatoria: 'A don Manuel Aznar, que me ha hecho el favor de corregir mi estilo interno y externo tantas veces'.

Aznar destacó la obra de un autor 'antidogmático, que llevó al límite el respeto al lector sin pretender enrolarlo bajo ninguna bandera ni imponerle nada. Su actitud contracorriente estaba fuera de las verdades de la moda, lo que hoy llamaríamos políticamente correcto'.

En el acto, además de Aznar, intervinieron Valentí Puig, autor de Diccionario Pla de literatura (Destino); el traductor del libro, Xavier Pericay, y el director de la Biblioteca Nacional, Luis Racionero. Todos destacaron la singular personalidad del autor de El cuaderno gris, un escritor que 'inventó la literatura catalana moderna', dijo Pericay, y que es, añadió Aznar, 'un clásico porque lo mejor para ser un clásico es no pretender serlo'.

Pla, en la carta que abre Notas para Silvia, en la que se dirige a su amiga 'Silvia lejana', escribe: 'Si algún día editamos en un solo volumen los tres libros a los que aludí hace un momento, lo único que le deseo -el libro será muy grueso- es que no le caiga nunca en la cabeza, porque le haría daño'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de marzo de 2002.

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