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Reportaje:

El bulo aleja a Madrid y Rabat

El rey Mohamed VI lamentó que Josep Piqué quisiera 'criminalizar' a Marruecos

El famoso bulo, la filtración de unas inexistentes entrevistas de Felipe González en Marruecos, ha ahondado aún más el contencioso hispano-marroquí. Iniciada hace cuatro meses y medio, con la llamada a consultas por el rey Mohamed VI de su embajador en Madrid, la crisis bilateral es calificada ahora en Rabat de 'ruptura diplomática de hecho'. La medida adoptada por el monarca se ha alargado mucho más de los usos diplomáticos, que no exceden el mes de ausencia del embajador.

El último episodio que ha incrementado la desconfianza marroquí se produjo el 26 de febrero, cuando en declaraciones a Tele 5 el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, recalcó que 'todos los indicios' apuntaban a que se había celebrado una entrevista entre el ex presidente español, Felipe González, y el primer ministro marroquí, Abderramán Yussufi.

Dos días después, cuando Piqué ya había presentado sus disculpas al quedar demostrado que la versión sobre las supuestas entrevistas de Felipe González en Tánger carecían de toda solvencia, Mohamed VI recibió al presidente del Senado francés, Christian Poncelet, que participaba en Rabat en unas jornadas parlamentarias. El monarca marroquí se quejó amargamente del trato que le dispensaban las autoridades y la prensa española, según indican fuentes diplomáticas marroquíes. Refiriéndose a las palabras de Piqué, Mohamed VI subrayó que constituían un intento de 'criminalizar' a los marroquíes y a los españoles que se reunían con ellos.

Justo después de que Piqué compareciese ante las cámaras de Tele 5, el diario socialista Al Ittihad al Ichtiraki, que dirige el propio Yussufi, ya recalcó en un artículo no firmado que lo más 'chocante' de todo el incidente eran 'las declaraciones del ministro español que habla de indicios (...)'.

Al margen de esta cuestión, la diplomacia marroquí deplora que los españoles le pongan 'muy cuesta arriba' la vuelta a la normalidad. 'Sugerimos al presidente José María Aznar que, al terminar el Ramadán, felicitase por carta al rey' para allanar el camino hacia la reconciliación, pero 'la idea cayó en saco roto', comenta un alto cargo. Más tarde, Aznar les volvió a decepcionar cuando envió a Mohamed VI la misma idéntica misiva que a los demás jefes de Estado del área mediterránea informándoles del deseo de la presidencia española de la Unión Europea de crear un banco para el desarrollo de la zona.

Del lado español se lamenta, en cambio, que Rabat no haya aprovechado, para dar el paso de la reconciliación, la enmienda del Partido Popular que aguó, el mes pasado en el Congreso de los Diputados, una proposición de todos los demás grupos parlamentarios favorable a las tesis del Frente Polisario, que reivindica un referéndum de autodeterminación en el Sáhara. Aznar sostiene que Marruecos ha provocado la crisis y que debe, por tanto, resolverla sólo devolviendo a su embajador, que será acogido con los brazos abiertos.

La pérdida de crédito de la Embajada española en Rabat, de donde supuestamente partió el bulo de las falsas entrevistas de Felipe González, es un problema adicional. 'Carecemos de un interlocutor válido español aquí', deplora el mismo alto cargo. Él y otros diplomáticos propugnan que tanto España como Marruecos cambien ahora a sus embajadores para poner así de manifiesto su deseo de empezar sobre nuevas y mejores bases.

Es posible, sin embargo, que la boda del rey Mohamed VI, retrasada unos días hasta principios de abril, brinde una oportunidad de restablecer plenas relaciones. Habrá que ver qué miembros de la Casa del Rey de España, y acompañados por qué ministro, se desplazarán a Marraquech para asistir a la parte de la ceremonia que se desarrollará en presencia de invitados extranjeros.

[El presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, reiteró ayer en Sevilla que, en la polémica sobre la falsa entrevista de González con Yussufi, el Gobierno español ha convertido 'el ejercicio de la política en política basura'. Chaves se preguntó cuántos ciudadanos se han tenido que sentir 'asqueados' cuando han visto 'la persecusión' hacia González y añadió que no es bueno que España se instale en 'la política del rencor y el resentimiento'. Añadió que el Gobierno debe abandonar 'de una vez la calumnia y la difamación' contra los socialistas y dejar de actuar con la 'práctica de eliminación del adversario', para recuperar la 'dignidad política'.]

Las licencias de Repsol

A finales de diciembre, cuando habían transcurrido dos meses del inicio de la crisis entre España y Marruecos, la relación entre Rabat y Madrid estaba a punto de volver a la normalidad. La diplomacia marroquí tenía listo un comunicado anunciando el regreso del embajador en el que se indicaba que el Gobierno español había dado el acuse de recibo al descontento de Marruecos. A continuación, los ministros de Exteriores de ambos países mantendrían una conversación telefónica y, por último, un comunicado conjunto hispano-marroquí anunciaría el calendario de las próximas reuniones bilaterales. La concesión, por el Consejo de Ministros del 21 de diciembre, a la compañía Repsol, de sendas licencias de prospección cerca de Fuerteventura y Lanzarote, y a menos de un centenar de kilómetros de la costa marroquí, abortó el acercamiento. Pese a haber anticipado su decisión a Rabat, el Ejecutivo español no logró que el Gobierno marroquí no protestase por la 'modificación unilateral' por España 'de los límites marítimos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de marzo de 2002

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