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Los analistas deberán someterse a estrictos controles de independencia tras el 'caso Enron'

El Congreso de EE UU quiere separar las actividades de los expertos y los bancos de inversión

Los analistas de mercados son los primeros que van a ser sometidos a unas normas de actuación más estrictas después de que el caso Enron haya puesto en tela de juicio a los agentes económicos que transitan por Wall Street. Un amplio abanico de nuevas reglas que acaban de hacerse públicas plantea la drástica separación de las actividades de los analistas y los bancos de inversión y exige a los expertos que revelen públicamente sus relaciones con las compañías de las que informan. Las auditoras, sociedades de Bolsa y agencias de calificación pueden ser los siguientes que tendrán que cambiar sus normas.

'Hay que considerar esto como el primer asalto de una amplia serie de reformas pos-Enron', dice Richard Baker, presidente del subcomité de mercado de capitales de la Cámara de Representantes. La Bolsa de Nueva York, el Nasdaq, la SEC (Comisión del Mercado de Valores), la NASD (Asociación Nacional del Agentes de Cambio y Bolsa) y el Congreso avalan las propuestas dirigidas a crear un marco de independencia para los analistas que evite conflictos de intereses con sus bancos de negocios y ofrezca a los inversores una cierta seguridad de que sus recomendaciones de comprar o vender no están movidas por intereses ocultos.

En los últimos años se ha ido desmoronando la llamada muralla china que tradicionalmente ha separado las divisiones de análisis y negocio en los bancos de inversión al tiempo que se establecían relaciones demasiado estrechas entre los analistas y las empresas que analizaban. El caso Enron no ha dejado títere con cabeza. Ejecutivos, auditores, bancos de inversión, agencias de calificación, analistas y hasta la prensa han sido salpicados, cada uno en función de su grado de responsabilidad, por la mayor quiebra de la historia.

Todos recomendaron comprar

Casi en vísperas de que Kenneth Lay, el fundador y entonces presidente de Enron, anunciara por primera vez en octubre pérdidas en su compañía, 16 de 17 analistas recomendaban la compra de acciones de Enron. Y en los días previos a la suspensión de pagos de diciembre, con la cotización de Enron cayendo en picado, 8 de 16 analistas insistían en la bondad de la inversión en esta compañía.

Las nuevas medidas van a ser sometidas a dos meses de discusión entre los afectados y plantean las siguientes cuestiones:

- Prohibición de que los analistas dependan o tengan que informar a los responsables de los departamentos de banca de inversión de la propia firma. Con ello se pretende evitar la connivencia entre dos actividades complementarias realizadas bajo el mismo techo.

- Obligación de informar en sus estudios sobre si ellos o sus familiares tienen acciones en la compañía analizada.

- Prohibición de comprar acciones en una compañía antes de que salga a Bolsa para evitar hacer subir el valor con el ánimo de obtener plusvalías.

- Prohibición de informar sobre una compañía en los 40 días previos a la salida a Bolsa si la sociedad de Bolsa del analista interviene en la operación.

- Obligación de explicar claramente el porqué de las recomendaciones, que deberán ir acompañadas de gráficos históricos de las cotizaciones de las compañías y anteriores recomendaciones.

- Obligación de que las firmas revelen si la compañía analizada por su empleado ha pagado servicios de banca de inversión en los 12 meses previos o tiene previsto hacerlo en los tres meses siguientes. Esta advertencia será polémica porque revelaría a la competencia operaciones en marcha.

- Prohibición de que los analistas reciban comisiones por traer negocios a sus bancos de inversión. Las empresas tienden a ofrecer negocio bancario a las firmas de los analistas que las tratan bien.

- Obligación de la firma de revelar si tiene una participación superior al 1% en la compañía que estudia el analista.

Cuando sean adoptadas, 'las normas serán de obligado cumplimiento y su violación conllevará graves sanciones, incluidas fuertes multas y hasta la expulsión del gremio', dice Robert Glauber, presidente de la NASD. Richard Grasso, el presidente de la Bolsa de Nueva York, reconoce que algunos aspectos han suscitado resistencia, como acompañar con gráficos los juicios sobre los valores, medida que dejará a muchos en desairada posición cuando recomienden comprar.

Un estudio realizado sobre salidas a Bolsa entre 1996 y el año 2000 revela que el 87% de las recomendaciones emitidas eran de comprar. El congresista Baker presenta estas reformas como una imperiosa necesidad. El subcomité que preside investigó a analistas que se resistían a recomendar la venta de valores que ellos poseían o con las que trabajaban sus bancos de inversiones.

Otros casos hubo de analistas que habían recomendado en público comprar, mientras pedían a los operadores de sus empresas que vendieran. Tras las investigaciones, firmas como Morgan Stanley, Merrill Lynch y Crédit Suisse First Boston, prohibieron a sus analistas que compraran acciones de las firmas que analizaban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de febrero de 2002