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El juicio de la Operación Temple se aplaza por el infarto de un acusado

El arrepentido Alfonso León ha sido amenazado de muerte

El juicio de la Operación Temple no acaba de arrancar. Si el primer día los magistrados decidieron continuar a pesar de las peticiones de suspensión por parte de seis abogados, ayer no les quedó más remedio que aplazar la vista 48 horas, a petición de la fiscal Dolores Delgado, debido a la enfermedad coronaria de uno de los procesados, Sigifredo Quintero, que el lunes tuvo un amago de infarto y se encuentra hospitalizado. El tribunal no quiere que el juicio se celebre sin su presencia, pues debería repetirse sólo para él cuando esté en condiciones.

Pero no fue el único incidente que se registró en la mañana de ayer. La sesión se inició con una hora y media de retraso debido a que el principal implicado, el arrepentido Alfonso León, fue trasladado al juicio en una conducción de especial seguridad desde la cárcel, a petición del tribunal.

Fuentes de la Audiencia Nacional informaron de que Alfonso León ha sido recientemente amenazado de muerte por parte de otros dos reclusos de su mismo módulo de preventivos, aunque no están implicados en la Operación Temple.

Instituciones Penitenciarias le ha cambiado de módulo, a petición del tribunal. También se ha decidido que los traslados desde el centro penitenciario a la sede de la Audiencia para las sesiones del juicio se realicen separadamente del resto de los presos y con especiales condiciones de seguridad para prevenir posibles agresiones, ya que gran parte de la causa se sustenta en las afirmaciones de León, aunque luego han sido corroboradas por otras pruebas objetivas, según fuentes de la investigación.

Crisis coronaria

Ya iniciada la vista, el secretario del tribunal relató que el procesado Sigifredo Quintero seguía hospitalizado en el Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, tras padecer un episodio de crisis coronaria, después de que fuera intervenido quirúrgicamente el pasado mes de diciembre para implantarle tres by pass. El forense informó de que se trata de un enfermo de alto riesgo, aunque posiblemente fuera dado de alta tras un periodo de observación que cifraba en otras 24 horas y sería internado de nuevo en la prisión de Valdemoro.

A la vista de la incomparecencia del enfermo, la fiscal solicitó que la vista se aplazase el tiempo necesario para que Sigifredo Quintero sea examinado por dos forenses de la Audiencia y expliquen la gravedad de su lesión.

El tribunal acordó, debido a la enfermedad del procesado, la suspensión del juicio hasta el jueves con el fin de que durante ese tiempo Sigifredo Quintero sea examinado por dos facultativos que aprecien si el procesado estará en condiciones de concurrir a las sesiones del juicio o no.

A la vista del informe sobre la salud de Sigifredo, la fiscal propondrá la suspensión o la continuación de un juicio que algunos abogados consideran gafado.

Por el momento, los magistrados del Supremo no se han pronunciado sobre la admisión a trámite de la querella por prevaricación presentada contra los tres miembros del tribunal, así que la vista sigue.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de enero de 2002