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Los magistrados que liberaron al 'narco' consultaron antes al forense de la Audiencia

El presidente de la Audiencia Nacional intercedió por los jueces ante vocales del Poder Judicial

Los magistrados de la Audiencia Nacional Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero no sólo se basaron en un informe del psiquiatra de Prisiones Ángel Lebreros sino que consultaron a un forense de esa Audiencia antes de poner en libertad bajo fianza de 30.050 euros (5 millones de pesetas) al presunto narcotraficante Carlos Ruiz Santamaría, Carlos el Negro, quien aprovechó esa circunstancia para fugarse. El presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar, acudió ayer al Consejo del Poder Judicial, donde explicó a varios vocales del CGPJ las circunstancias en las que se produjo la decisión. Defendió que, a su entender, los magistrados no han sido negligentes, aunque han podido incurrir en un grave error.

Carlos Dívar, que ha tomado posesión de su cargo recientemente, aprovechó que se presentaba a varios vocales del CGPJ para interceder en favor de los magistrados de la Audiencia que pusieron en libertad bajo fianza al narcotraficante Carlos Ruiz.

Tras reconocer que es un grave error la decisión de poner en libertad a un peligroso 'narco' 23 días antes de ser juzgado y sobre el que pesa una petición fiscal de 60 años de cárcel y una multa de 417,4 millones de euros (69.000 millones de pesetas), Dívar explicó que los tres magistrados deliberaron conjuntamente los días 18 y 19 de diciembre, y que consultaron verbalmente a un forense de la Audiencia sobre el informe del psiquiatra de Prisiones Ángel Lebreros. El forense les confirmó -a la vista del informe de su colega y teniendo en cuenta que no había podido examinar al recluso- la gravedad del caso y la conveniencia del tratamiento ambulatorio que el informe del psiquiatra proponía. De ese modo, Dívar quiso mostrar que los magistrados no actuaron a la ligera, sino que adoptaron una cautela adicional antes de tomar la decisión.

Uno de los vocales visitados por el presidente de la Audiencia Nacional, José Luis Requero, coincidió con Dívar en que conducir la actuación de los tres magistrados a la vía disciplinaria 'es traerla por los pelos'. La conducta de los tres jueces de la Audiencia no se corresponde, ni siquiera remotamente, con ninguna de las conductas descritas como falta muy grave, grave o leve sancionables en la Ley Orgánica del Poder Judicial, según fuentes jurídicas.

La comisión permanente del Consejo del Poder Judicial decidió el pasado jueves remitir al fiscal del Estado, por si existieran indicios de delito, y a la Comisión Disciplinaria del propio Consejo, por si se apreciasen responsabilidades disciplinarias, la actuación de los magistrados por la puesta en libertad del 'narco'.

'Armamento devastador'

Requero alertó también sobre el peligro que supone acudir a la vía penal como reacción frente a un hecho -la puesta en libertad de un mafioso-, por lo que puede suponer de quiebra de una serie de garantías, como es la independencia y la inamovilidad de los jueces. 'Es poner en funcionamiento un armamento devastador', manifestó Requero.

Por otro lado, todos los magistrados de la Audiencia Nacional y vocales del Consejo General del Poder Judicial consultados por este periódico resaltaron la trayectoria honorable de los tres magistrados y descartaron la posibilidad de que alguno de ellos haya recibido dinero u otras dádivas por su resolución, y no se explicaban cómo se ha podido producir un error tan grave. Uno de ellos señaló: 'Es como si el mejor conductor del mundo atropellase a 10 niños en un paso de cebra. Porque la resolución es gravísima'.

El dictamen del psiquiatra de la prisión de Valdemoro Ángel Lebreros que sirvió de base para la decisión de excarcelar a Carlos el Negro precisa, entre otras cuestiones, que éste 'padece una enfermedad mental denominada trastorno bipolar (también llamada psicosis maniaco depresiva)' e informa que ha tenido un episodio 'con mezcla de síntomas de manía y depresión, implicado en esta última sentimientos de grave desesperación'. Relata que el preso ha perdido 15 kilos y tiene cambios de conducta, 'evidente en la falta de ilusión de su reciente matrimonio y la proximidad de tener un hijo'. Añade que tiene 'ideas repetitivas negativas y de ideación suicida', y puntualiza que 'ha tenido cuadro de confusión mental, pensamiento disgregado con grandes dificultades para asociar ideas con lógica (...) alucinaciones y delirios de persecución...' El informe agrega que 'el encarcelamiento va a tener un efecto negativo en la evolución de la enfermedad' y recomienda 'un tratamiento ambulatorio, dada la relación de estrés actual y la vulnerabilidad para prevenir nuevas crisis, para impedir las principales complicaciones de la enfermedad, la más grave de todas: el suicidio'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2002