Sobreseído el caso contra Daniel Ortega por presunta violación

Una justicia nicaragüense bajo sospecha cerró el caso de Zoilamérica Narváez contra su padrastro, el comandante sandinista Daniel Ortega, a quien acusó de haberla vejado desde los 11 años y violarla a partir de los 14. 'Ni siquiera se me permitió declarar', reaccionó la socióloga, de 33 años, cuyos cargos contra el ex presidente (1979-1990), de 55 años, estudia la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El imputado se declaró víctima de una conspiración, y fue secundado por su esposa, Rosario Murillo, madre biológica de Zoilamérica, que observó en su hija consentimiento y amor hacia el líder.

Considerando prescritos los hechos denunciados, Juana Méndez, juez titular del Distrito del Crimen de Managua, liberó al jefe guerrillero que a finales de los setenta expulsó a tiros al tirano Anastasio Somoza y pasó a la historia. El sobreseimiento fue consecuencia, según sus detractores, del reparto de cargos institucionales fraguado hace dos años por el presidente, Arnoldo Alemán, y el opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y cuyo principal objetivo sería garantizar la impunidad de los dos dirigentes. Alemán termina su gestión en enero, después de haber amasado una fortuna que ha sido denunciada ante los tribunales.

Los testimonios de Zoilamérica difícilmente avalan la tesis del consentimiento, y encaminan más hacia la dominación psicológica y política del hombre que imperó sobre ella dos decenios y sobre el país centroamericano 11 años. 'No le importó citarme a la Casa de Gobierno (...) e intentar ahí mismo sostener relaciones en presencia de terceros'. Los abusos sexuales se cometían en la biblioteca de la casa familiar, en el salón principal, en la lavandería o la cocina, encima de los escritorios, en el suelo, en los muebles 'o donde se le ocurría'. Algunos fueron perpetrados en presencia de terceros y grabados en vídeo para el posterior deleite en solitario.

Golpes y patadas

'En varias ocasiones mi madre supo de los encierros en la biblioteca, dirigiéndose al lugar y emprendiéndola a golpes y patadas contra la puerta', manifestó la demandante en un informe de cargos que admite su incapacidad para romper el cerco. 'Desde afuera gritaba que sabía quiénes nos encontrábamos ahí. (...) Fue denigrante huir a veces con la ropa interior en mis manos; (...) me hizo sentir delincuente y sucia'. Daniel Ortega conquistó el poder en 1979, al frente de una revolución apoyada por la desaparecida Unión Soviética, y lo perdió en las elecciones de 1990, convocadas por la presión de Estados Unidos, que armó y financió en los ochenta una guerrilla antisandinista.

El fallo del pasado día 18, según Zoilamérica Narváez, constituye 'una maniobra sin precedentes en Nicaragua', y fue promulgado por una magistrada de extracción sandinista que, en menos de una semana, resolvió el carpetazo. 'Ahora sucede que Ortega es capaz de continuar abusando de mis derechos con su poder político'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de diciembre de 2001.

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