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REPORTAJE

Guía básica para el 'euroviajero'

Un turista que recorra la zona euro al inicio de 2002 debe tener en cuenta que las fechas de transición no son iguales en los 12 países

A los europeos que decidan recibir el año euro en un país socio de la nueva moneda que no sea el suyo les conviene saber que en Alemania el marco morirá de forma oficial con las 12 campanadas, el franco desaparecerá unos días antes que la peseta y la dracma, y los billetes nacionales se podrán cambiar en cualquiera de los países de la zona euro. En caso de urgencia, siempre quedarán los cajeros automáticos, que además dispensarán dinero a salvo de falsificadores.

Turistas, estudiantes en el extranjero y hombres y mujeres de negocios se toparán en los dos primeros meses del año -fase de convivencia de las monedas nacionales y el euro- con algunas especifidades en los 12 países.

Los viajeros que elijan Alemania para recibir el Año Nuevo deben de permanecer especialmente atentos. El marco perderá su valor oficialmente el mismo 1 de enero, aunque existe un pacto tácito por el que los comerciantes se comprometen a aceptar divisa germana hasta el 28 de febrero. Si un español de visita en Berlín quiere utilizar euros desde el primer día no podrá obtenerlos en los bancos, que abrirán de forma excepcional sólo para comerciantes y clientes. Tendrá que conformarse con el cajero.

Las monedas de otros nueve países ya no tendrán valor el 1 de marzo, entre ellos, España. Existen tres excepciones, aparte de Alemania, a esta norma general: el florín holandés pasará a la historia el lunes 28 de enero; el jueves 17 de febrero lo hará el franco francés y el 9 de febrero es la fecha escogida para el entierro de la libra irlandesa (que no la esterlina, aunque en algunas tiendas de Londres aceptarán euros).

Los días de más peligro serán los primeros del año. Dos máximas: cuidado con las confusiones en el cambio y los billetes falsos. La policía europea, Europol, ha detectado movimientos para introducir copias ilegales. Dedicar unos minutos a estudiar las medidas de seguridad del dinero, evitar los billetes grandes -los de 100, 200 y 500 euros serán los preferidos de los falsificadores- y obtener los primeros euros de un banco o cajero pueden servir para que ningún euro falso se cuele en los bolsillos.

Las monedas falsas serán menos habituales, pero pueden llevar a confusiones con el cambio. Mientras los billetes son iguales para los 12 países, las monedas tienen una cara nacional. Un estudiante austriaco que viaje a Finlandia debe de saber que puede utilizar en este país su moneda de un euro (con el reverso de Mozart). Con el tiempo, las piezas se mezclarán.

En Holanda no se fabricarán monedas de un céntimo, pero se podrá pagar con ellas. En Portugal no se producirán billetes de 500 euros, pero un español de viaje en Lisboa podrá comprar con uno de ellos. Y si este mismo viajero realizara una ruta por todos los 12 países de la zona con efectivo en pesetas, podría cambiar los billetes al menos en los bancos centrales nacionales hasta el 31 de marzo.

Mientras los ciudadanos se esfuerzan por calcular los nuevos precios, distiguir la moneda de un céntimo de la de dos y mirar al trasluz los nuevos billetes de euros para comprobar que no son falsos, el mayor reto será abastecer al mercado con euros. Los comercios se convertirán en pequeños bancos: tendrán que devolver el cambio en euros y recoger las pesetas.

Abierto en festivo

Los bancos de la mayoría de los países abrirán el 31 de diciembre para permitir a los empresarios que resuelvan sus necesidades de última hora. En algunos, como en España, lo habitual en realidad es abrir ese día. Pero en Italia, Holanda, Irlanda, y Finlandia harán una excepción y darán servicio. Para cubrir imprevistos, las entidades también atenderán al público el 1 de enero, menos en Bélgica, Francia, Irlanda, Italia y Finlandia, que permanecerán cerradas. Los bancos españoles, por ejemplo, abrirán un 2% de sus sucursales de 11 de la mañana a dos de la tarde: unas 800 oficinas, incluidas las del Banco de España.

En cualquier caso, todo indica que algunos empleados de bancos y cajas de ahorros sacrificarán la fiesta de Año Nuevo para atender exclusivamente a sus clientes. Eso es, al menos, lo que han hecho muchas entidades españolas para entregar los euromonederos.

En los cajeros automáticos podría estar la salvación de la mayoría. El 70% del efectivo se extrae a través de ellos en España. Los cajeros darán euros o pesetas. Lo pondrá en la pantalla. Durante las primeras horas del año, se calcula que apenas un 10% servirá euros. El resto dará moneda nacional, con la que también se podrá salir del paso. A lo largo de la noche se irán activando en euros uno a uno. Cuando termine el día, entre un 75% y casi un 100% de los cajeros los 12 países dará sólo euros. Por lo general, en billetes de 10, 20 y 50 euros.

Otro sistema habitual de pago, el cheque, cambiará. Un empresario que regrese de Francfort a Milán con un talón en marcos emitido a partir del 1 de enero no podrá cobrarlo. Sólo se podrán firmar cheques en euros desde el primer día del año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de diciembre de 2001