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Los libros, cuadros y retratos de Ramón J. Sender revelan la 'soledad' del escritor

Una exposición en la Residencia de Estudiantes celebra el centenario de su nacimiento

Los libros que escribió a lo largo de su vida, los cuadros que pintó y algunos retratos fotográficos de Ramón J. Sender (Chalamera, Huesca, 1901-San Diego, Estados Unidos, 1982) forman parte de la exposición que, desde ayer y hasta el 20 de enero, exhibe la Residencia de Estudiantes de Madrid. Cartografía de una soledad es un homenaje al escritor aragonés en el centenario de su nacimiento. No faltan en la muestra los artículos que escribió en prensa antes de exiliarse, en los que se incluye un poema a Rosa Luxemburgo y una entrevista con Trotski.

La exposición, que forma parte de los actos que han sido programados con motivo del centenario del nacimiento de Ramón J. Sender, se centra en los diferentes lugares, momentos históricos y ámbitos que explican la aportación del escritor aragonés a la literatura universal. El recorrido por la vida de Sender, de quien son escasas las fotografías por su persistente negativa a ser retratado, comienza con los primeros años de formación del escritor nacido en Chalamera de Cinca (Huesca) y se ofrece un mosaico fotográfico de los lugares en los que vivió el autor junto a las primeras colaboraciones que realizó en la prensa española. Impresiones de un soldado (1923) narra la experiencia del escritor en la guerra de Marruecos, que fue fundamental para la maduración de su obra y en la muestra está ilustrada con diversos escritos, sus primeras novelas, documentos, pinturas y fotografías.

Trazos desde Madrid refleja los años en los que el escritor estuvo en la capital de España y en los que acentuó su sentido crítico y su destreza como cronista. Todo ello derivó, según los comisarios de la exposición, Juan Carlos Ara y Chus Tudelilla, en un mayor compromiso social y político. En rojo y negro recoge la época en la que el autor escribió en el diario de la sindical anarquista CNT Solidaridad Obrera, de Barcelona. Y es entonces cuando escribe el reportaje sobre la sangrienta represión policial de la rebelión campesina de Casa Viejas (Cádiz). Suceso que posteriormente quedó reflejado en los libros Casas Viejas (1933) y Viaje a la aldea del crimen (1934). En las vitrinas hay también un ejemplar de Mr. Witt en el Cantón (1936), novela por la que recibió el Premio Nacional de Literatura. No podían faltar dos de los libros más vendidos del autor como Réquiem por un campesino español y Crónica del alba.

La quiebra de lo humano, otro de los recorridos de la exposición, trata de la experiencia de Sender durante la guerra civil española, en la que sería fusilada su primera esposa, Amparo Barayón. Sender abandonó entonces España. La memoria migratoria, última parte de la exposición, refleja la soledad y desarraigo del escritor.

Entre la media docena de cuadros que se exponen figuran dos autorretratos de Sender, que fueron pintados durante su estancia en Estados Unidos. 'La verdad es que resultan extraños y no demuestran unas grandes dotes pictóricas del autor', asegura Juan Carlos Mainer, director del centenario que ha organizado el departamento de Cultura del Gobierno de Aragón. Este catedrático explica que obras como La tesis de Nancy sólo se explican como 'una burla del autor de la universidad americana en la que impartía clases. No es lo más interesante que escribió en EE UU'. La exposición, que arrancó en octubre en el Museo de Zaragoza, se trasladará a Huesca en febrero.

Cartas

Resultan curiosas algunas de las cartas que recibió el escritor, entre las que se encuentran una de Pío Cabanillas cuando fue nombrado ministro de Cultura y le comunica que está a su servicio, y otra del director de cine Juan Antonio Bardem en la que le explica su imposibilidad de adaptar al cine Rey y reina por la censura. En el guión escrito por Bardem aparecía en su reparto un enano franquista. La censura entendía que representar el franquismo con un enano era 'una vergüenza'.

La mayoría de los libros, cartas y cuadros que están en la exposición pertenecen al Instituto de Estudios Altoaragoneses, que se ha convertido en el principal centro bibliográfico senderiano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de diciembre de 2001